Johannes Vermeer

Johannes Vermeer van Delft /joˈɦɑnəs vərˈmeːr vɑn dɛlft/ (bautizado en Delft el 31 de octubre de

La lechera (1658-1660). Rijksmuseum (Ámsterdam)

1632-ibídem, 15 de diciembre de 1675), llamado por sus contemporáneos Joannis ver Meer o Joannis van der Meer e incluso Jan ver Meer, es uno de los pintores neerlandeses más reconocidos del arte Barroco. Vivió durante la llamada Edad de Oro neerlandesa, en la cual las Provincias Unidas de los Países Bajos experimentaron un extraordinario florecimiento político, económico y cultural.

La obra completa de Vermeer es muy reducida, solamente se conocen 33 a 35 cuadros. Esto pudo deberse a que pintaba para mecenas, por encargo, más que para el mercado de arte.

Pintó otras obras, hoy perdidas, de las que se tiene conocimiento por antiguas actas de subastas. Sus primeras obras fueron de tipo histórico, pero alcanzó la fama gracias a su pintura costumbrista, muchas veces considerada de género, que forma la mayoría de su producción. Sus cuadros más conocidos son Vista de Delft y La joven de la perla. En vida fue un pintor de éxito moderado. No tuvo una vida desahogada, quizá debido al escaso número de pinturas que producía, y a su muerte dejó deudas a su esposa y once hijos.

Prácticamente olvidado durante dos siglos, a partir de mediados del siglo XIX, la pintura de Vermeer tuvo un amplio reconocimiento. Théophile Thoré contribuyó a la consagración de Vermeer con unos artículos periodísticos muy elogiosos. Actualmente está considerado uno de los más grandes pintores de los Países Bajos. Es particularmente reconocido por su maestría en el uso y tratamiento de la luz.

Vista de Delft es uno de sus cuadros más admirados, hacia 1660-1661, (Mauritshuis, La Haya). Fue su segundo y último paisaje urbano y corresponde a una vista muy fiel. Seguramente se ayudó de una cámara oscura. La impresión de la luz está expresada con una inigualable maestría.
Vista de Delft es uno de sus cuadros más admirados, hacia 1660-1661, (Mauritshuis, La Haya). Fue su segundo y último paisaje urbano y corresponde a una vista muy fiel. Seguramente se ayudó de una cámara oscura. La impresión de la luz está expresada con una inigualable maestría.

 

 

Obra

Aunque por la época se le adscribe al Barroco, lo cierto es que la pintura conocida de Vermeer se diferencia mucho de la de su época, en ciertos aspectos está por su “intemporalidad” y “cristalinidad” más cerca de la obra de Jan Van Heyk; en efecto: a diferencia del barroco común la obra de Vermeer carece de muchos adornos, es aséptica, con un aire casi cristalino, limpio, depurado, e intemporal como si detuviera el instante en un momento claro y eterno. Su obra resulta así muy singular en cuanto a que es muy personal y por esto difícilmente encasillable en un estilo; con una cristalina austeridad y una fidelidad obsesiva (muy ajenas al Barroco más común) Vermeer -como en las perlas que adornan a las muchachas que ha representado- acaso sin darse cuenta representa la fragilidad de la vida en retratos que parecerían -usando la nomenclatura actual hiperrealistas– aunque de un hiperrealismo muy meditado y quieto y profundamente intimista, en ciertos cuadros más que al barroco se aproxima al tenebrismo manierismo caravagiano, esto es ostensible en la Muchacha con turbante.

Varios de los primeros cuadros de Vermeer se consideran pintura histórica. Este género consiguió en el siglo XVII el nivel más alto de prestigio, por encima de la pintura de retratos, paisajes, bodegones y animales. En época de Vermeer, dentro de la pintura histórica se incluía los acontecimientos de la Antigüedad clásica, los mitos y leyendas de santos, además de motivos eclesiásticos y bíblicos. En la segunda mitad de la década de 1650, Johannes Vermeer cambió su interés hacia la pintura de escenas urbanas y costumbristas. La razón de este cambio no es conocida, pero se supone que Vermeer no podía emplear las técnicas de la perspectiva e iluminación en cuadros históricos como lo permitían otros géneros pictóricos. También el cambio de estilo se pudo producir por la influencia de Pieter de Hooch y Jan Steen, que vivían ambos en Delft. Ambos incluían en sus cuadros elementos arquitectónicos y figurativos de la vida diaria. Además, puede que Hooch, Steen y Vermeer se vieran influidos por el ambiente de Delft e introdujeron cambios de contenido y estilo en su pintura. Esta tesis podría estar respaldada porque los cambios de estilo de Steens y de Hoochs se produjeron tras su llegada a Delft

Influencia posterior

Pintura

En pintura, Vermeer supuso una importante influencia para Salvador Dalí. De niño, Dalí estaba fascinado por una reproducción de La encajera de Vermeer que colgaba en el despacho de su padre. En 1934, pintó algunas obras relacionadas con obras de Johannes Vermeer, como Masquerader, intoxicated by the limpid atmosphere («El que participa en un baile de máscaras, intoxicado por una atmósfera límpida») o Espectro de Vermeer de Delft, que representa a Vermeer como una figura oscura arrodillada, de manera que la pierna forma una mesa. Sobre la mesa se encuentra una botella y una pequeña copa. En el cuadro Paysage avec elements enigmatiques («Paisaje con elementos enigmáticos») del mismo año, Jan Vermeer está representado frente al caballete. En 1936, pintó Apparition de la ville de Delft («Aparición en la villa de Delft»), que muestra al fondo una parte de la Vista de Delft. Salvador Dalí pidió permiso al Louvre para hacer una copia de La encajera, que le fue concedido. De esta forma pintó en 1955 la copia y el cuadro Peintre paranoïaque-critique de la Dentellière de Vermeer («Pintor paranoico-crítico de la encajera de Vermeer»), en el que hace explotar el cuadro en forma de cuernos de rinoceronte. Esta forma ya había aparecido en la niñez de Dalí, porque al mirar el cuadro tenía que pensar en los cuernos.

Salvador Dalí admiraba a Vermeer y comparó La encajera con la Capilla Sixtina, señaló literalmente:

Miguel Ángel con su Juicio Final no es más extraordinario que Vermeer van Delft con su encajera en el Louvre, de tamaño un palmo cuadrado. Cuando se tienen en cuenta las dimensiones plásticas, se puede afirmar que La encajera es extraordinaria frente a la Capilla Sixtina.

Dalí

Literatura

Mujer tocando la guitarra, hacia 1672. El estilo tardío se extrema, algunos detalles son tratados esquemáticamente. Abandona su ideal de figuras inmóviles haciendo reír y moverse a esta mujer.

Gran fama tiene la alusión al cuadro Vista de Delft en la obra del escritor francés Marcel Proust. Proust viajó en octubre de 1902 a los Países Bajos y vio allí, entre otros cuadros, también Vista de Delft de Vermeer, que fue la que más le gustó. Cuando en primavera de 1921 se mostró una colección de cuadros de maestros neerlandeses en el museo del Jeu de Paume en París, Proust fue a verla, a pesar de que estaba enfermo de asma y se había retirado de la vida pública, ya que se mostraban Vista de Delft, La lechera y La joven de la perla. En la escalera de entrada a la exposición tuvo un ataque de debilidad, que achacó a las patatas que había comido antes. Marcel Proust retomó tanto la vista de Delft como su ataque de debilidad en su obra monumental A la recherche du temps perdu (escrito entre 1913 y 1927, «En busca del tiempo perdido»), concretamente en su quinta parte, La Prisonnière (1923, «La prisionera») con su personaje Bergotte. Gracias a una crítica, Bergotte ve fijada su atención por un «trozo de muro amarillo» en la Vista de Delft. Este trozo de muro resulta todavía en la actualidad un misterio, ya que no se ha encontrado en el cuadro. El lugar es descrito en el francés original como Le petit pan de mur jaune avec un auvent y du tout petit pan de mur jaune («el pequeño trozo de muro con un tejadillo»). Ya que este elemento no está en el cuadro, actualmente se supone que o bien fue inventado por Proust para su novela, o bien es debido a un fallo en su memoria.

Recientemente, Vermeer ha conseguido una gran popularidad gracias a la novela La joven de la perla de Tracy Chevalier. El libro trata la cuestión de la identidad de la mujer que aparece en el cuadro La joven de la perla, desarrollando una historia ficticia alrededor de la criada Griet, que hace de modelo. También es ficción la historia de Susan Vreeland en su libro La joven de azul jacinto. En el libro, un cuadro ficticio de Vermeer, Niña con costurero, que mostraría a la hija del pintor, es mostrado a través de sus dueños, desde el presente hasta el mismo Vermeer, que solo es tratado al final del libro.

Con El enigma Vermeer, el pintor llega a la literatura infantil. El libro de la autora Blue Balliett trata sobre todo los cuadros El geógrafo y Dama en amarillo escribiendo. Este último es robado en la historia para llamar la atención sobre el hecho de que algunos cuadros han sido atribuidos por error a Vermeer.

En 2005, Luigi Guarnieri escribió la novela La doppia vita di Vermeer («La doble vida de Vermeer»), que cuenta la historia del falsificador Han van Meegeren, que consiguió hacerse famoso con sus falsificaciones de Vermeer.

https://es.wikipedia.org/wiki/Johannes_Vermeer

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s