Victoria Ocampo, Escritora, Intelectual, Ensayista, Traductora, Editora y Mecenas Argentina

Victoria Ocampo y Sur.jpgRamona Victoria Epifanía Rufina Ocampo CBE (Ciudad de Buenos Aires, 7 de abril de 1890Beccar, 27 de enero de 1979) fue una escritora, intelectual, ensayista, traductora, editora y mecenas argentina. Publicó diversos libros como La laguna de los nenúfares (1926), diez tomos de Testimonios y Tagore en las barrancas de San Isidro (1961).

Nacida en el seno de una familia aristocrática, fue educada con institutrices y su primer idioma fue el francés. En 1924 publicó su primera obra, De Francesca a Beatrice, editada por la Revista de Occidente con la ayuda de José Ortega y Gasset. Participó desde su juventud en las primeras manifestaciones de los movimientos feministas, intelectuales y antifascistas argentinos, lo que la llevó a fundar en 1936 la Unión Argentina de Mujeres.

Sus viajes a lo largo del mundo le permitieron entrar en contacto con los principales exponentes de la literatura y el ámbito intelectual; de esa forma, alentada por Waldo Frank y Eduardo Mallea, fundó la revista y editorial Sur en 1931, que promovió las obras literarias de importantes autores nacionales e internacionales como Federico García Lorca o Virginia Woolf hasta el cese parcial de su publicación en 1971. En 1941, se instaló definitivamente en su residencia Villa Ocampo —actualmente perteneciente a la UNESCO—, que se convirtió en lugar de recepción de figuras extranjeras como Rabindranath Tagore, Roger Caillois, Ernest Ansermet o Indira Gandhi, entre otros.

Única latinoamericana presente en una de las sesiones de los Juicios de Núremberg, militó activamente en la oposición al peronismo, motivo por el cual fue arrestada durante 26 días en 1953. Fue presidenta del Fondo Nacional de las Artes desde 1958 a 1973 y recibió diversas distinciones así como doctorados honoris causa por varias universidades y la Orden del Imperio Británico concedida por la reina Isabel II. En 1977, se convirtió en la primera mujer en ser elegida miembro de la Academia Argentina de Letras

Ejemplar de la revista Sur nº 217/18 de 1952.
Ejemplar de la revista Sur nº 217/18 de 1952.

La aparición de Sur

Durante una conferencia sobre Charles Chaplin, Ocampo conoció a Waldo Frank, quien le sugirió que lo visitara en Estados Unidos y fundara una revista literaria. Su visita a Estados Unidos fue el primero de una serie de viajes que realizó a lo largo de la década de 1930, en los cuales conoció a varias personalidades como Jacques Lacan, Ramón Gómez de la Serna, Leo Ferrero, Sergéi Eisenstein y Le Corbusier. A diferencia de los casos de Keyserling y Tagore, su amistad con Frank perduró hasta la muerte del escritor en 1967.

Victoria Ocampo como directora de Sur.

Frank sugirió que la revista a fundar tratara los problemas, las inquietudes y la literatura del momento. Cuando Ocampo le comentó el proyecto a su padre, le aseguró: «Te vas a fundir, Victoria». La escritora heredó tres fortunas a lo largo de su vida: la de su tía Vitola, la de su madrina —que había acumulado el dinero de sus dos maridos difuntos— y la parte proporcional del patrimonio de su padre, fallecido el 18 de enero de 1930. El dinero en su mayoría fue invertido en la compra de residencias y departamentos. Sin embargo, cuando Juan Domingo Perón impuso la ley de alquileres, los inmuebles dejaron de dar renta y fueron malvendidos en varias ocasiones. El proyecto de Sur requería de grandes inversiones constantes y, al momento de su muerte en 1979, Ocampo no tenía suficiente dinero para abonar sus impuestos.

El 1 de enero de 1931, apareció el primer ejemplar de la revista Sur, que contó con la colaboración de Drieu La Rochelle, Jorge Luis Borges, Waldo Frank, Eugenio d’Ors, Walter Gropius, Ernest Ansermet y Alberto Prebisch. La primera edición se agotó rápidamente con una tirada de 4000 ejemplares y fue vendida también en París y Madrid. Según su cuñado, el escritor Adolfo Bioy Casares, «… fue un desafío para ella, como abrir un camino en la selva». Las primeras ediciones fueron producidas en la imprenta de Francisco Colombo en San Antonio de Areco, donde se había editado la popular obra de Ricardo Güiraldes, Don Segundo Sombra (1926). Si bien el nombre —Sur— había sido idea de Waldo Frank, Ocampo se había encargado del diseño simple de la portada que consistía en una flecha mirando hacia abajo.

Durante los primeros años, no había sumario que no fuera examinado, encargado por mí, de acuerdo con mis preferencias. Más tarde dejé mucha más libertad (a veces casi toda) en manos de amigos colaboradores en quienes confiaba. En 1929 habían clamado por una revista de calidad literaria: ahí la tenían, en marcha. Creo que nunca se apartó de esa línea, salvo en algún detalle sin mayor importancia para el conjunto. Las fallas fueron casi siempre de orden monetario y acarreadas por la falta de liquidez, como se dice ahora.

Victoria Ocampo, octubre de 1970.

Las críticas llegaron rápidamente y grupos nacionalistas sentenciaron la colaboración de personalidades extranjeras en la revista, alegando que Ocampo solamente quería satisfacer a lectores de otros países. En ese momento, le escribió a su amiga María de Maeztu: «Tengo la impresión dolorosa de haber pasado un año trabajando en el desierto, para el desierto… Estoy deprimida. No se imagina usted lo mucho que he trabajado contra viento y marea».  Hacia 1933 fue declarada «persona no grata» por la Curia, motivo por el cual su próxima actuación en un festival de beneficencia para ayudar a los pobres fue desautorizada. Tiempo después, una carta de la Iglesia al presidente de facto Agustín P. Justo reveló que la decisión había sido motivada por su amistad con varias personas consideradas «enemigas» de la Iglesia tales como Tagore, Krishnamurti y Malraux.

Josefina Dorado, Adolfo Bioy Casares, Victoria Ocampo y Jorge Luis Borges en Mar del Plata en 1935.

En 1931 aparecieron cuatro números de Sur, en 1932 la cifra se redujo a dos y solamente se produjeron tres entre 1933 y 1934. Durante el período de julio de 1934 a julio de 1935, la revista no salió a la venta. Desde 1935 hasta 1953, se publicó mensualmente, de 1953 a 1972 bimestralmente y desde 1972, sólo aparecieron ediciones especiales. A lo largo de su historia, tuvo entre sus colaboradores a figuras literarias como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, José Bianco, Waldo Frank, Walter Gropius, Alfonso Reyes Ochoa, Thomas Mann, Thomas Stearns Eliot, André Malraux, Henry Miller, Octavio Paz, Gabriela Mistral, entre muchos otros. Como secretarios de redacción participaron, además de Borges y Bianco, Guillermo de Torre, Raimundo Lida, Ernesto Sabato, María Luisa Bastos, Peregrina Pastorino, Nicolás Barrios Lynch, Enrique Pezzoni.

En 1933, Ocampo fundó la editorial Sur con el fin de ayudar a solventar la publicación y divulgar la literatura extranjera más relevante de la época. En el mismo año, la editorial publicó por primera vez en español la obra de D.H. Lawrence —algunas traducciones de Lawrence pertenecen a la madre de Borges, Leonor Acevedo—, como así también El romancero gitano, de Federico García Lorca, y Contrapunto, de Aldous Huxley. En 1936, se publicó La condición humana y, al año siguiente, Orlando y Un cuarto propio, de Virginia Woolf —traducidos por Borges—. Ocampo, por su parte, realizó algunas traducciones de autores como Albert Camus, Graham Greene, D.H. Lawrence y Dylan Thomas.

Sur significó una oportunidad de consolidación literaria para los escritores jóvenes. Julio Cortázar escribió que «… nos ayudó a los estudiantes que en la década de 1930 al 1940 tentábamos un camino, titubeando entre tantos errores, tantas abyectas facilidades y mentiras», mientras que Rafael Alberti dijo que «esa revista y esos libros nos ligaban al mundo de la cultura». Según Octavio Paz, «Sur no es sólo un revista o una institución: es una tradición del espíritu… [Victoria] ha hecho lo que nadie antes había hecho en América».

A principios de los años de 1930, Ocampo fue designada presidenta del directorio del Teatro Colón. Su permanencia en el cargo fue breve ya que renunció junto con el arquitecto Alberto Prebisch, Rafael González y Juan José Castro luego de que un miembro del Concejo Deliberante quisiera incorporar a una mujer de escasas condiciones artísticas en el ballet

La Unión Argentina de Mujeres

En su ensayo de 1936 titulado La mujer y su expresión, la escritora reflexionó acerca de la marginación de las mujeres en el contexto patriarcal y sobre su dificultosa relación con la cultura moderna, aspectos que de algún modo sintetizaban el problema de la búsqueda de una expresión femenina autónoma. Ella diferenció ese estilo de escritura al que aspiró como un modo dialógico de la expresión monológica que sería propia de los varones en una cultura androcéntrica.

En una entrevista con Danubio Torres Fierro para la revista Plural, Ocampo, que jamás estuvo afiliada a un partido político, le dijo: «No me hablen de nuestro deber como mujeres de ayudar al triunfo del marxismo o de lo que fuere con la promesa de que su éxito nos proporcione el goce de todos nuestros derechos. No, no, no. Primero tiene que cambiar la situación de la mujer en el mundo. Después vendrán otros cambios que surgirán de ese y no viceversa».

Victoria Ocampo en su juventud.

En marzo de 1936, fundó la Unión Argentina de Mujeres con ayuda de sus amigas Susana Larguía y María Rosa Oliver, al mismo tiempo que se llevaba a cabo la Guerra Civil Española. Poco después, le escribió a María de Maeztu: «Si el fascismo triunfa en España, estamos perdidos en América». A medida que el régimen fascista avanzaba en la Argentina, apareció la propuesta de reformar la ley 11 357 para que la mujer casada no gozara de los derechos civiles que le habían sido otorgados en 1926. De ese modo, no podrían disponer de su persona ni de sus bienes y dependerían para todo del género masculino. La finalidad de la Unión Argentina de Mujeres era impedir la promulgación de esa ley mediante la fuerza de presión ejercida por las mujeres de todas las clases sociales agrupadas en la UMA. Ocampo, conocida por su lucha como defensora por los derechos de la mujer, fue elegida presidenta de la UAM.

La UAM comenzó a expandirse y se formaron subcomisiones y filiales en ciudades del interior, a la vez que se ofrecían conferencias, reuniones públicas y se repartían panfletos donde se divulgaba la necesidad de obtener:

  1. Los derechos civiles y políticos de la mujer.
  2. El incremento de leyes protectoras de mujeres en la industria, la agricultura o el servicio doméstico.
  3. Amparo a la maternidad.
  4. Protección del menor.
  5. Desarrollo cultural y espiritual de la mujer.
  6. La paz mundial.
  7. Disminución y prevención de la prostitución.

Los panfletos, algunos redactados por Ocampo, se vendían en las esquinas por dos centavos; uno de los más populares fue La mujer, sus derechos y sus responsabilidades. En una oportunidad, dos jóvenes encargadas de venderlos fueron detenidas y demoradas en la comisaría. El juez que intervino en el asunto aseguró que las hubiese enviado a la cárcel de no ser porque había 20 000 mujeres apoyando la UMA. Paralelamente, un presbítero acusó a Ocampo de propiciar la proliferación de madres solteras y un legislador declaró que se debía aconsejar a los maridos que descubrieran la falta de virginidad de sus esposas en el acto de consumación del matrimonio para que exigieran la anulación de su casamiento.

En agosto de 1936, propició un discurso radial transmitido simultáneamente en España sobre La mujer y su expresión con el fin de fomentar la solidaridad entre las mujeres de todo el mundo. Finalmente, la UMA logró su objetivo y el proyecto de la reforma fue anulado. En 1938, renunció como presidenta de la UMA al descubrir que las socias comunistas estaban utilizando la organización para beneficio propio

Peronismo y arresto

Cuando el presidente Perón anunció el 26 de julio de 1946 que aprobaría la ley de sufragio femenino, Ocampo se indignó al pensar que obtendría un derecho a través de un gobierno «antidemocrático». En 1951, una cruz fue pintada en la entrada de su residencia Villa Ocampo, lo que la señalaba como «oligarca disidente» del peronismo. Temiendo que allanasen sus propiedades y destruyeran sus papeles y correspondencia, despachó todo el material en una serie de valijas que envió a sus hermanas, amigos y demás familiares cercanos. Las cartas dirigidas a personas fuera de la Argentina las entregaba en mano a allegados que viajaban circunstancialmente en ese momento.

El 8 de mayo de 1953, menos de un mes después de que estallaran dos bombas en Plaza de Mayo durante un acto de la CGT, Ocampo fue arrestada y allanada durante una estadía en Mar del Plata por cinco oficiales de policía y un comisario, y posteriormente remitida a Buenos Aires. Fue interrogada largamente en el Departamento de Policía y permaneció dos días sin ingerir alimentos hasta que fue trasladada como presa política a la cárcel femenina de El Buen Pastor en San Telmo. Ahí convivió con prostitutas y demás criminales femeninas recluidas, procesadas o condenadas por delitos comunes. Ocampo, en referencia a ese episodio, comentó que «en la cárcel uno tenía la sensación de que tocaba fondo, vivía en la realidad». Dos días después de su arresto, su amiga Susana Larguía, compañera fundadora de la UAM, fue encarcelada y con anterioridad, Norah Borges y su madre, Leonor Acevedo, de entonces 77 años, habían sido arrestadas acusadas de escándalo en la vía pública.

La noticia de su arresto llegó al extranjero y Aldous Huxley en conjunto con Waldo Frank encabezaron el Comité Internacional para la Liberación de los Intelectuales Argentinos, mientras que The New York Times publicó una nota de protesta exigiendo la libertad no solo de Ocampo sino también de muchos autores como Francisco Romero, Adolfo Lanús y Roberto Giusti.El primer ministro de la India Jawaharlal Nehru insistió en la liberación de la escritora y Gabriela Mistral le envió un telegrama a Perón el 27 de mayo con el mismo fin. Finalmente, Ocampo fue liberada en la noche del 2 de junio luego de 26 días de arresto. Desde su salida hasta el derrocamiento de Perón en 1955, fue vigilada estrictamente y padeció limitaciones de diversa índole; de hecho, cuando Stravinsky le pidió en dos ocasiones que fuera recitante de nuevo en Perséphone en Italia y Estados Unidos, la policía no le otorgó el certificado de buena conducta para renovar su pasaporte.

Sus problemas económicos paralelamente fueron en aumento debido a sus grandes inversiones en Sur. El asunto quedó registrado en una carta que Ocampo le envió a Gabriela Mistral luego de que esta declinara una invitación que le realizó en 1956 para que la visitara. Ahí, le confirmó la pérdida neta de 85 000 pesos argentinos en el 25º aniversario de su revista

Sus residencias

Villa Ocampo, la residencia donde vivió 38 años.

Villa Ocampo, la propiedad más reconocida de Victoria, fue inaugurada en 1891 en la ciudad de Béccar. El arquitecto fue su padre Manuel Ocampo y la familia solía frecuentar la casona, entonces perteneciente a su tía Francisca, solamente durante el verano. De estilo franco-victoriano, se encuentra rodeada por un amplio parque con diversas especies de árboles y una pronunciada barranca al Río de la Plata. A la muerte de su padre, sus hijas recibieron la casa como herencia pero continuó siendo utilizada como residencia de veraneo por once años más hasta 1941, cuando la autora se trasladó definitivamente ahí. Villa Ocampo fue remodelada por la escritora de forma tal que intercaló la vieja decoración con detalles modernos. La casona se convirtió en un sitio de recepción para los intelectuales de todo el mundo que llegaban a la Argentina o invitados de la propia Ocampo, como Albert Camus o Graham Greene.11 Roger Caillois permaneció como huésped durante cinco años y entre otras personalidades, fueron recibidos el escritor estadounidense Waldo Frank, María de Maetzú, Federico de Onís y Denis de Rougemont.

La propiedad, actualmente perteneciente a la UNESCO, fue declarada Monumento Histórico Nacional en 1997 y funciona como casa-museo, donde se llevan a cabo diversas actividades culturales como visitas guiadas, exposiciones, muestras de arte, obras teatrales y en algunas ocasiones, conciertos organizados por la Asociación Amigos de Villa Ocampo. Entre las múltiples habitaciones, existen una biblioteca con unos 12 000 volúmenes —5000 en francés, 3500 en inglés y 3000 en español—, 200 fotografías —varias de ellas con dedicatoria—, retratos, esculturas, muebles antiguos y tapices. En 2003, la vivienda sufrió un incendio producto de la explosión de una garrafa y aproximadamente un mes después, fue víctima de un asalto. A pesar de la pérdida de varios libros que resultaron dañados, logró ser restaurada aunque la seguidilla de accidentes provocó un enfrentamiento entre la Fundación Victoria Ocampo, la Asociación de Amigos y la UNESCO.

Ocampo tuvo otra vivienda, Villa Victoria, localizada en Mar del Plata y utilizada también para veraneo, heredada de su tía abuela Francisca. La estructura de la casona es de madera con hierro y su estilo está inspirado en las viviendas inglesas de los años de 1910. Su interior, totalmente revestido de madera, está constituido por once cuartos, salas de estar, comedores y vestíbulos.

Villa Victoria fue declarada de interés patrimonial por la ordenanza nº 10075/95 del Concejo Deliberante del Partido de General Pueyrredón. En la actualidad, se ofrecen diversas exposiciones temporarias, eventos culturales, conferencias y disertaciones.

La tercera de sus propiedades, situada en la calle Rufino de Elizalde 2831 en el barrio porteño de Palermo Chico, es una casa de dos pisos que Ocampo mandó a edificar al arquitecto Alejandro Bustillo en 1928 y se caracteriza por ser una de las primeras construcciones modernistas en Argentina. Novedosa por su estructura cúbica totalmente blanca, causó polémica al momento de ser construida y es uno de los patrimonios más relevantes de Ocampo. Al momento de mudarse a San Isidro, vendió la propiedad a Josefina Díaz Vélez de Madariaga, prima de su amiga Matilde Díaz Vélez, que llevó a cabo algunas reformas dentro de la misma. Finalmente, en 1986 fue adquirida por el publicista Nono Pugliese y la modelo Claudia Sánchez, que le devolvieron a la casa su estilo original. Actualmente funciona como sede del Fondo Nacional de las Artes y continúa siendo uno de los mayores ejemplos de arquitectura moderna de Buenos Aires

Obra literaria

A lo largo de su obra literaria, Ocampo priorizó la dimensión biográfica sobre la estética de la narración. Sin embargo, muchos autores coinciden en que no adopta formalmente ninguno de los dos métodos. La relación entre el escritor, la literatura y la vida es el tópico fundamental de sus libros basados en la experiencia y la subjetividad —sobre todo al hacer referencia a sus viajes—. Los tomos de sus testimonios y autobiografía comienzan habitualmente con una descripción de la época, continúan con la biografía del escritor para luego acabar en comentarios con respecto a su obra. Ocampo, a diferencia de otros de sus contemporáneos, le otorgó particular importancia al destino por sobre el carácter humano. De acuerdo a su ideología filosófica, la idea de destino connota fatalidad en el sentido del cumplimiento de una ley inexorable que rige el curso de la vida. Al respecto, manifestó: «Cada ser lleva dentro de sí la misma escena, el mismo drama desde que nace a la conciencia y por todo el resto de su vida; y representa su escena, su drama, cualesquiera que sean los acontecimientos o los personajes que le salgan al paso hasta dar con su acontecimiento, su personaje». Su obra autobiográfica revela rezagos de una vida signada por las exigencias sociales para con las mujeres y nunca fue apreciada por la crítica académica ni por escritores de izquierda. Héctor Bianciotti, admirador de la escritora, señaló que «era una periodista extraordinaria, pero no se puede decir que supiera escribir».

En una epístola de 1907 —tenía entonces 17 años— publicada en el tomo IV de su autobiografía, le escribió a Carlos Reyles: «Más que nunca he tenido la impresión de vivir lo que leo». Su compromiso con sus lecturas la llevó a desarrollar una producción memorialista en la que narró una serie de pasiones y desilusiones influenciadas por su relación con la literatura.  Durante su vida, Ocampo alimentó la desvalorización de su obra en su propia escritura tanto ensayística como autobiográfica. En una carta de 1929 al conde Keyserling —que, al igual que Ocampo, realizaba comparaciones entre pueblos, culturas y filosofías en sus obras—, hizo referencia a su «complejo de inferioridad» y le espetó: «Y sobre todo, sobre todo, no olvide que me expreso con dificultad; que en ese sentido soy lo contrario de lo que es usted». La artista Amalia Pereira, por su parte, sostiene que Ocampo buscaba llenar su vida a través de metáforas de lenguaje, como la traducción o la interpretación, para disimular la dificultad que tenía para escribir en su propio idioma.

Testimonios
  • Testimonios, 1ª serie. Madrid: Revista de Occidente, 1935.
  • Testimonios, 2ª serie. Buenos Aires: Sur, 1941.
  • Testimonios, 3ª serie. Buenos Aires: Sudamericana, 1950.
  • Testimonios, 4ª serie. Buenos Aires: Sudamericana, 1950.
  • Testimonios, 5ª serie. Buenos Aires: Sur, 1954.
  • Testimonios, 6ª serie. Buenos Aires: Sur, 1962.
  • Testimonios, 7ª serie. Buenos Aires: Sur, 1967.
  • Testimonios, 8ª serie. Buenos Aires: Sur, 1971.
  • Testimonios, 9ª serie. Buenos Aires: Sur, 1975.
  • Testimonios, 10ª serie. Buenos Aires: Sur, 1977.
Autobiografía
  • Autobiografía I: El archipiélago. Buenos Aires: Sur, 1979.
  • Autobiografía II: El imperio insular. Buenos Aires: Sur, 1980.
  • Autobiografía III: La rama de Salzburgo. Buenos Aires: Sur, 1981.
  • Autobiografía IV: Viraje. Buenos Aires: Sur, 1982.
  • Autobiografía V: Figuras simbólicas. Medida de Francia. Buenos Aires: Sur, 1983.
  • Autobiografía VI: Sur y Cía. Buenos Aires: Sur, 1984.
Traducciones
  • Albert Camus: Calígula. Buenos Aires: Revista Sur, números 137-138, marzo-abril 1946.
  • Colette y Anita Loos: Gigi. Buenos Aires: Sur, 1946.
  • Dostoievsky-Camus: los poseídos. Buenos Aires: Losada, 1960.
  • William Faulkner-Albert Camus: Réquiem para una reclusa. Buenos Aires: Sur, 1957.
  • Graham Greene: el cuarto en que se vive. Buenos Aires: Sur, 1953.
  • Graham Greene: el que pierde gana. Buenos Aires: Sur, 1957.
  • Graham Greene: la casilla de las macetas. Buenos Aires: Sur, 1957.
  • Graham Greene: el amante complaciente. Buenos Aires: Sur, 1959.
  • Lanza del vasto: Vinoba (en colaboración con Enrique Pezón). Buenos Aires: Sur, 1955.
  • T.E. Lawrence: El troquel. Buenos Aires: Sur, 1959.
  • Dylan Thomas: Bajo el bosque de leche (en colaboración con Félix della Paolera). Buenos Aires: Sur, 1959.
  • Graham Greene: Tallando una estatua. Revista Sur, junio de 1965.
  • Jawaharlal Nehru: Antología. (selección y prólogo de V.O.). Sur, diciembre de 1966.
  • Mahatma Gandhi: Mi vida es mi mensaje. Buenos Aires: Sur, 1970.
  • Graham Greene: La vuelta de A.J.Raffles. Buenos Aires: Sur, 1976.
  • Paul Claudel: Oda Jubilar. Buenos Aires: Sur, 1978.
Otras obras
  • De Francesca a Beatrice (con prólogo de Ortega y Gasset). Madrid: Revista de Occidente, 1924; Buenos Aires: Sur, 1963.
  • La laguna de los nenúfares. Madrid: Revista de Occidente, 1926.
  • Domingos en Hyde Park. Buenos Aires: Sur, 1936.
  • San Isidro (con un poema de Silvina Ocampo y 68 fotografías de Gustav Thorlichen). Buenos Aires: Sur, 1941.
  • Le Vert Paradis. Buenos Aires: Lettres Francaises, 1947.
  • Lawrence d´Arabia (publicado en francés e inglés). París: Gallimard, 1947.
  • El viajero y una de sus sombras (Keyserling en mis memorias). Buenos Aires: Sudamericana, 1951.
  • Lawrence de Arabia y otros ensayos. Madrid: Aguilar, 1951.
  • Virginia Woolf en su diario. Buenos Aires: Sur, 1954.
  • Habla el algarrobo (Luz y sonido). Buenos Aires: Sur, 1959.
  • Tagore en las barrancas de San Isidro. Buenos Aires: Sur, 1961.
  • Juan Sebastián Bach, El hombre. Buenos Aires: Sur, 1964.
  • La bella y sus enamorados. Buenos Aires: Sur, 1964.
  • Diálogo con Borges. Buenos Aires: Sur, 1969.
  • Diálogo con Mallea. Buenos Aires: Sur, 1969.
  • Páginas dispersas de Victoria Ocampo. Números 356/357 de la revista Sur: enero-diciembre de 1985. Buenos Aires, mayo de 1987.

https://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_Ocampo

Anuncios

Un comentario en “Victoria Ocampo, Escritora, Intelectual, Ensayista, Traductora, Editora y Mecenas Argentina

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s