Mary Cassatt

Mary Stevenson Cassatt (22 de mayo 1844 – 14 de junio 1926) fue una pintora y grabadora estadounidense. Aunque nacida en Pensilvania, pasó gran parte de su vida adulta en Francia, donde forjó amistad con Edgar Degas y se incorporó al movimiento impresionista. Cassatt pintó, principalmente, imágenes representando la vida social y privada de las mujeres, con especial énfasis en los lazos entre ellas y sus hijos.

Mary Cassatt fue descrita por Gustave Geffroy como una de «las tres grandes damas» del impresionismo junto a Marie Bracquemond y Berthe Morisot

 

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Impresionismo

 

Pocos meses después de su regreso a Europa, en otoño de 1871, la situación de Cassatt cambió. Su pintura Two Women Throwing Flowers During Carnival fue bien recibida y comprada en el Salón de 1872. En Parma atrajo la atención del público y fue apoyada y alentada por la comunidad artística: «Todo Parma está hablando de la señorita Cassatt y de sus imágenes, todo el mundo está ansioso por conocerla».

Después de terminar su encargo en Italia, Cassatt viajó a Madrid y Sevilla, donde pintó algunas obras basadas en diferentes temáticas españolas, entre ellas Spanish Dancer Wearing a Lace Mantilla (1873, Museo Nacional de Arte Americano de la Institución Smithsonian). En 1874, tomó la decisión de establecer definitiva

mente su residencia en Francia. Se instaló con su hermana Lydia, compartiendo apartamento con ella, y abrió un estudio en París. La hermana de Louisa May Alcott, Abigail May Alcott, era en ese momento estudiante de arte en París y visitaba constantemente a Cassatt. Por ese tiempo Mary criticó nuevamente la política del Salón y el estilo tradicional que en él prevalecía. Cassatt fue contundente en sus comentarios, según la información proporcionada por Sartain, quien escribió: «está totalmente loca, desaira todo el arte moderno, desdeña las imágenes de Cabanel, de todos los nombres que hemos reverenciado».

Cassatt advertía que las obras pintadas por mujeres eran tratadas, a menudo, con desprecio, a menos que la artista tuviera un amigo o protector en el jurado, y ella se negaba a coquetear con los miembros del jurado para ganarse su favor. Su cinismo creció cuando uno de los dos cuadros que presentó en 1875 fue rechazado por el jurado que, sin embargo, lo aceptó al año siguiente después de simplemente oscurecer el fondo. Cassatt discutía constantemente con Sartain, quien consideraba a Cassatt demasiado abierta y centrada en sí misma, hasta que finalmente se separaron. En esa época Cassatt decidió alejarse de la pintura de género y centrarse en temas más de moda, con el fin de atraerse los encargos de retratos de personajes de la alta sociedad estadounidense en el extranjero, pero el intento dio pocos frutos al principio.

En 1877 las dos pinturas que presentó al Salón fueron rechazadas y por primera vez en siete años no tenía obras expuestas en él. En este punto bajo de su carrera, Edgar Degas la invitó a mostrar sus obras a los impresionistas, un grupo de artistas que habían comenzado a exponer de forma independiente en 1874 con mucha notoriedad. Los impresionistas (también conocidos al principio como los “independientes” o “intransigentes”) no proponían un manifiesto formal y variaban considerablemente en el tema y la técnica. Preferían la pintura al aire libre y la aplicación de colores puros no mezclados en la paleta a base de pinceladas sueltas, lo que permitiría al ojo combinar los resultados de una manera “impresionista”. Los impresionistas habían cosechado la ira de los críticos desde hacía varios años. Henry Bacon, un amigo de Cassatt, pensaba que los impresionistas eran tan radicales que estaban «afectados por alguna enfermedad de los ojos hasta entonces desconocida». En ese momento ya contaban con un miembro femenino, la pintora Berthe Morisot, quien se convertiría en amiga y colega de Cassatt.

Cassatt admiraba a Degas, cuyos pasteles le habían causado una poderosa impresión cuando los vio en el escaparate de una galería de arte en 1875. «Yo solía ir a aplastar mi nariz contra la ventana y absorber todo lo que podía de su arte» recordó más tarde, «me cambió la vida; vi arte como quería verlo». Aceptó la invitación de Degas con entusiasmo y comenzó a preparar cuadros para la próxima exposición impresionista, prevista para 1878, que (después de un aplazamiento debido a la Feria Mundial) tuvo lugar el 10 de abril de 1879. Se sentía ya parte del grupo de los impresionistas y se unió a su causa con entusiasmo, declarando: «estamos llevando una lucha desesperada y necesitamos todas nuestras fuerzas». Al no poder asistir a las reuniones en los cafés sin llamar una atención desfavorablemente, se reunía con ellos en privado y en las exposiciones. Ahora esperaba obtener éxito comercial y vender sus pinturas a los parisinos sofisticados que preferían las obras de avant-garde. Su estilo había ganado una nueva espontaneidad durante esos dos años en los que adoptó la costumbre de llevar siempre con ella un cuaderno de dibujo en el que esbozaba las escenas que veía.

 

En 1877, Cassatt se reunió en París con sus padres, que llegaron a la capital francesa con su hermana Lydia, con la idea de compartir un gran apartamento en el quinto piso del número 13 en la avenida Trudaine. Mary valoraba su compañía, ya que ni ella ni Lydia se habían casado. Cassatt había decidido que el matrimonio sería incompatible con su carrera. Lydia, que fue pintada con frecuencia por su hermana, sufría ataques recurrentes de enfermedad y su muerte en 1882 dejó a Cassatt momentáneamente incapaz de trabajar.

Mary Cassatt insistía, a pesar de la presencia de su padre, en cubrir los gastos del estudio con sus ventas, que seguían siendo escasas. Con miedo de tener que acabar pintando obras mediocres pero de fácil venta para llegar a fin de mes, se aplicó en la creación de obras de calidad con destino a la próxima exposición impresionista. Tres de sus obras más importantes en 1878 fueron: Portrait of the Artist (autorretrato), Little Girl in a Blue Armchair y Reading Le Figaro (retrato de su madre).

Degas tuvo una influencia considerable en Cassatt. Mary llegó a ser extremadamente competente en el uso de colores al pastel, realizando, con el tiempo, muchas de sus obras más importantes con este medio. Degas también le introdujo en el grabado, del que era un maestro reconocido. Durante un tiempo trabajaron juntos y su dibujo lineal ganó fuerza bajo su tutela. Degas la mostró en una serie de grabados en sus visitas al Louvre. Ella atesoraba su amistad, pero aprendió a no esperar demasiado de su naturaleza voluble y temperamental después de frustrarse un proyecto en el que estaban colaborando en ese momento: una revista dedicada al grabado, que fue abruptamente abandonada por Degas. El elegante y sofisticado Degas, a sus 45 años, fue uno de los invitados a la cena de bienvenida en la residencia Cassatt y era bienvenido a sus soirées (veladas).

La exposición impresionista de 1879 fue la de mayor éxito hasta la fecha, a pesar de la ausencia de Auguste Renoir, Sisley, Manet y Cézanne, que intentaban una vez más obtener el reconocimiento en el Salón. A través de los esfuerzos de Gustave Caillebotte, que organizó y financió el evento, el grupo obtuvo beneficios y vendió muchas obras, aunque la crítica siguió tan dura como siempre. La Revue des Deux Mondes escribió: «El señor Degas y la señorita Cassatt son, sin embargo, los únicos artistas que se distinguen… que ofrecen cierta atracción, una excusa en un espectáculo pretencioso de escaparatismo y embarradura infantil».

Cassatt mostró once obras, incluyendo Lydia in a Loge, Wearing a Pearl Necklace, (Woman in a Loge). Aunque los críticos afirmaron que los colores de Cassatt eran demasiado brillantes y que sus retratos eran demasiado precisos para ser halagadores, su trabajo no fue atacado ferozmente como el de Monet, cuyas circunstancias eran las más desesperadas de todos los impresionistas del momento. Cassatt utilizó sus ganancias para comprar una obra de Degas y otra de Monet. Participó en las exposiciones impresionistas de 1880 y 1881 y continuó siendo un miembro activo del círculo impresionista hasta 1886. En 1886, Cassatt presentó dos cuadros para la primera exposición impresionista en los EE.UU., organizado por Paul Durand-Ruel. Su amiga Louisine Elder se casó con Harry Havemeyer en 1883 y con Cassatt como asesora, la pareja comenzó a coleccionar cuadros impresionistas a gran escala. Gran parte de su vasta colección se encuentra ahora en el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York.

Cassatt hizo, también, varios retratos familiares en este período, entre ellos el Retrato de Alexander Cassatt y su hijo Robert Kelso (1885) que está considerado como una de sus mejores obras. El estilo de Cassatt evolucionó a partir de allí y se fue alejando del impresionismo en busca de un enfoque más sencillo. Comenzó a exponer sus obras en galerías de Nueva York. Después de 1886, Cassatt se dejó de identificar con cualquier movimiento de arte y experimentó con variedad de técnicas.

https://es.wikipedia.org/wiki/Mary_Cassatt

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