Andrés Rivera, BIBLIOTECA

Estaqueados

Dueño de una prosa breve, áspera y contundente, en estos cuentos Andrés Rivera vuelve a alumbrar zonas discursivas que se pretenden hegemónicas

Fiel a su distinguido dominio narrativo, en los espléndidos relatos aquí reunidos la historia es el trasfondo para reflexionar sobre el presente. Mezclando ficción con personajes y contextos reales, cada trama revela antinomias no exentas de continuidades, donde los usos de la memoria deconstruyen, una vez más, nuestro pasado reciente.
Luego de su formación, el Estado nacional se impone extender la frontera y cuidarla del acecho de Chile y el malón indígena; en ese territorio ni siquiera registrado en la cartografía oficial transcurre Estaqueados, adonde es destinado un promisorio joven capitán del Ejército que, ineluctablemente, batallará contra la vejez, el silencio y el olvido. Los ecos de la última dictadura militar emergen en los relatos “Country”, “La seño” y “Diente de oro”, a través de voces generacional e ideológicamente diferenciadas. Y, nuevamente, la historia es el marco para visibilizar hechos, situaciones y biografías de ficción o de verdad (“Estela Canto: un retrato”, “¿Quién come en esta mesa?”, “Reinserción” y “Pirí”) que se alzan contra la tergiversación y el ocultamiento.
Dueño de una prosa breve, áspera y contundente, en estos cuentos Andrés Rivera vuelve a alumbrar zonas discursivas que se pretenden hegemónicas. Así, dotada de una singular belleza, su narrativa pondera y revisa de manera extraordinaria los aspectos negados de la historia.


La revolución es un sueño eterno

¿Hay alguna revolución que pueda compensar la pena de los hombres, o es éste, simplemente, un sueño imposible?

Los turbulentos días de mayo de 1810 han quedado lejos. Tras ser uno de los representantes de la Primera Junta y el gran orador de la revolución, Juan José Castelli está confinado en su casa, derrotado como hombre político y consumido por una enfermedad que lo llevará a la muerte. Con las pocas fuerzas que le quedan escribe ahora, en un cuaderno de tapas rojas, sus pensamientos y recuerdos. Ya no hay lugar para las acaloradas polémicas entre adversarios. Es que “el invierno llega a las puertas de una ciudad que extermina la utopía pero no su memoria”. Y ese deseo malogrado de forjar entre todos un país libre y justo se convertirá en la obsesión de sus últimos días: ¿acaso hay alguna revolución que pueda compensar la pena de los hombres o se trata, simplemente, de un sueño imposible?


La sierva

Una novela fundamental de un escritor insoslayable.

La sierva, consagrada en 1993 por la Fundación el Libro como la mejor obra publicada en 1992, cuenta la relación intensa, apasionada entre una sirvienta, Lucrecia, y un juez de la nación, Saúl Bedoya, en el Buenos Aires de la segunda mitad del siglo XIX. A través de la relación de estos personajes, Rivera indaga el mundo del poder, la política, la corrupción y los vericuetos del alma humana.
En todo juego de dominación hay relaciones de poder, y ésta es la que une a estos dos personajes. Una relación enfermiza que se crea a partir del momento en que Bedoya, ante el asesinato de un patrón de chacra italiano, condena al autor material al encierro, mientras que exonera de toda culpa a Lucrecia, fascinado por su belleza y su temperamento salvaje, dejando de lado que la sirvienta del difunto es la instigadora y autora intelectual del crimen. El costo para Lucrecia será el acatamiento a todos los caprichos y perversidades sexuales de su dueño. Juegos peligrosos de dominación y sometimiento que no sólo los involucra, sino que incluye a aquellos seres que se atreven a interponerse entre ellos.
La escritura austera y contundente de Rivera es funcional a esta oscura historia de amores y crímenes, en el marco histórico y fundacional de la Argentina. La sierva, es sin lugar a dudas, otra novela fundamental de un escritor insoslayable.


Kadish

La maestría de la escritura de Andrés Rivera, siempre actual, siempre sorprendente.

Kadish tiene nuevamente como protagonista a Arturo Reedson, quien confirma, tal como señaló Freud, que “la memoria es selectiva”. No son muchos sus recuerdos, pero poseen la fuerza para hilvanar las piezas de un rompecabezas que alude, con insistencia, a episodios aún abiertos de la historia argentina.
¿Está solo Arturo Reedson cuando recuerda? ¿O divaga realmente ante la presencia de Pablo Fontán, mientras mira caer la lluvia desde su departamento, en Belgrano, y toma un vaso de JB, el whisky preferido de Graham Greene? Hace más de cinco décadas que estudió en la Escuela Industrial Luis A. Huergo, y otras tantas desde que ingresó como conscripto en la Primera Compañía de Abastecimiento, durante la presidencia de Juan Domingo Perón. Y transcurrieron más de treinta años de los sucesos oscuros de la última dictadura militar. Sin embargo, los recuerdos están ahí, siempre presentes: su iniciación sexual en un cuarto de la calle Murillo, las relaciones coyunturales y políticas, los amigos y las lecturas. Las imágenes del pasado retornan y desplazan el presente, quizá para conjurar esa costumbre de “depositar la memoria en el fondo de los inodoros, y apretar los botones”.
Andrés Rivera sorprende una vez más con la belleza y el ritmo hipnótico de su prosa. Imposible no quedar atrapado en el discurrir de sus personajes, que sacude la memoria del lector y recuerda, una vez más, la maestría de su escritura, siempre actual, siempre sorprendente.


Cría de asesinos

El retorno de Andrés Rivera al cuento con su inimitable estilo hecho de parquedad y silencios, en los que la violencia y el erotismo imponen su sello.

Cría de asesinos marcó el retorno de Andrés Rivera al cuento, género que cultivó como pocos en la literatura de habla hispana. Y se trata de un libro excepcional: siete relatos escritos con su inimitable estilo hecho de parquedad y silencios, en los que la violencia y el erotismo imponen su sello. Rivera extrajo del lenguaje lo imprescindible para exponer lo esencial de una situación, un personaje o un puñado de hechos.
La perversa iniciación sexual de un abogado, en medio del terror de la última dictadura argentina. Un gerente de banco de provincia y su inquietante genealogía. Las íntimas miserias de una madre y su hija. El ascenso económico de un emigrado judío en los telares de Villa Lynch durante el primer peronismo. Una hija de Alemania y la sumisión a ella de dos argentinos. El reencuentro entre un hombre que acaba de salir de la cárcel y una mujer que viene a ofrecerle sexo y un encargo ineludible. La cruenta parábola de dos jóvenes marginales cordobeses.
Como toda la obra de Rivera, estos relatos proponen un cruce entre el pasado y el presente, lo público y lo privado, la dignidad y la traición, la política y la sociedad.


Andrés Rivera

Andrés Rivera (Buenos Aires, 1928 – Córdoba, 2016). Obrero textil, periodista y escritor, comenzó a publicar a finales de 1950. Esos años componen un primer momento en su obra: El precio (1957), Los que no mueren (1959), Sol de sábado (1962) y Cita (1965). En 1972 aparece Ajuste de cuentas. Luego de esa novela, Rivera se sumergió en el silencio durante diez años. Con Una lectura de la historia (1982), inaugura su siguiente etapa creativa. En 1992 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por su novela La revolución es un sueño eterno (Seix Barral, 2005). Títulos como La sierva (Seix Barral, 2009), Mitteleuropa, El farmer (Seix Barral, 2009), Nada que perder, La lenta velocidad del coraje, El profundo Sur (Seix Barral, 2006), Tierra de exilio, Cría de asesinos, Hay que matar, Ese manco Paz, Esto por ahora (Seix Barral, 2005), Punto final(Seix Barral, 2006), Por la espalda (Seix Barral, 2007), Traslasierra (Seix Barral, 2007), El amigo de Baudelaire (Seix Barral, 2008) y Guardia blanca(Seix Barral, 2009) colocan a Rivera entre los autores más reconocidos por el público y la crítica especializada.

https://www.planetadelibros.com.ar/autor/andres-rivera/000026351

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