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Jesus de Nazaret, “Malak”, Mensajero,

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Adan Buenosayres de Leopoldo Marechal

Adán Buenosayres, de Leopoldo Marechal (1900-1970), es una de las máximas novelas de la literatura argentina. Fue publicada el 30 de agosto de 1948, aunque los primeros capítulos datan del segundo viaje a Europa de Marechal: fines de 1929 a inicios 1931. El escritor señala que lo comenzó en 1930.

Injustamente marginado cuando se publicó, en 1948, a causa del peronismo militante de Marechal, del cáustico retrato que hacía de los más ilustres miembros de la generación martinfierrista y de la aluvional complejidad del texto, a contrapelo con los cánones de la época, sería reivindicado a partir de la década del 60 como uno de los textos esenciales de nuestra literatura.Planteado como un viaje de la oscuridad hacia la luz, que se inicia con el despertar metafísico de Adán y su afán por trascender esa tristeza “que nace de lo múltiple”; el libro registra cada paso de ese itinerario y, por reflejo, cada uno de los personajes y vicisitudes del mundo que rodea a Adán, como una verdadera epopeya integral del espíritu. En ese mosaico, ambientado en el Buenos Aires de la década del 20, aparecen puntualmente: la estética o el debate de ideas (en la tertulia literaria en casa de los Amundsen); el elogio al guerrero; la idealización mística de la belleza; el enfrentamiento con los monstruos y la mitologización de la historia; el banquete dionisíaco; la catarsis a través de la sátira más desbordante y la redención desesperada, previo a su encuentro con el linyera y a su muerte.Si, como dijo Macedonio Fernández, una novela es “la historia de un destino completo”; pocos libros en la literatura argentina caben tan perfectamente en esa definición como el Adán Buenosayres.

 

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Leopoldo Lugones

LA BLANCA SOLEDAD

Bajo la calma del sueño,
calma lunar de luminosa seda,
la noche
como si fuera
el blanco cuerpo del silencio,
dulcemente en la inmensidad se acuesta.
Y desata
su cabellera,
en prodigioso follaje de alamedas.

Nada vive sino el ojo
del reloj en la torre tétrica,
profundizando inútilmente el infinito
como un agujero abierto en la arena.
El infinito.
Rodado por las ruedas
de los relojes,
como un carro que nunca llega.

La luna cava un blanco abismo
de quietud, en cuya cuenca
las cosas son cadáveres
y las sombras viven como ideas.
Y uno se pasma de lo próxima
que está la muerte en la blancura aquella.
De lo bello que es el mundo
poseído por la antigüedad de la luna llena.
Y el ansia tristísima de ser amado,
en el corazón doloroso tiembla.

Hay una ciudad en el aire,
una ciudad casi invisible suspensa,
cuyos vagos perfiles
sobre la clara noche transparentan,
como las rayas de agua en un pliego,
su cristalización poliédrica.
Una ciudad tan lejana,
que angustia con su absurda presencia.

¿Es una ciudad o un buque
en el que fuésemos abandonando la tierra,
callados y felices,
y con tal pureza,
que sólo nuestras almas
en la blancura plenilunar vivieran?…

Y de pronto cruza un vago
estremecimiento por la luz serena.
Las líneas se desvanecen,
la inmensidad cámbiase en blanca piedra
y sólo permanece en la noche aciaga
la certidumbre de tu ausencia.

Cortazar por Buenos Aires. Buenos Aires por Cortazar, Diego Tomasi

“El vínculo de Cortázar con Buenos Aires es central en la constitución de su personalidad, de su literatura, de su mirada del mundo”

Este libro es la crónica de la relación entre un escritor y una ciudad. Es también un viaje por el tiempo, ese tiempo que nadie percibió ni describió como Julio Cortázar. El vínculo de Cortázar con Buenos Aires es central en la constitución de su personalidad, de su literatura, de su mirada del mundo, afirma Diego Tomasi.
Cortázar por Buenos Aires busca al escritor en la ciudad y camina de su mano. Buenos Aires por Cortázar busca a la ciudad en sus libros y en sus palabras. ¿Cuántos días estuvo Cortázar en Buenos Aires? ¿Qué hizo durante esos días? ¿Con quiénes se reunió? ¿Qué lugares recorrió? ¿Qué significado tuvo Buenos Aires en su literatura?
A cien años de su nacimiento y treinta de su muerte, Cortázar está vivo en su obra, en sus cartas y en el recuerdo de quienes lo conocieron. Sus recorridos por Buenos Aires han dejado huellas. Con certera sutileza, Diego Tomasi rastrea esas huellas en una investigación fascinante, que revela aspectos nuevos, a menudo desconocidos, de la vida y la obra del inolvidable escritor argentino.

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Diego Tomasi nació en Morón en 1982. Publicó el libro de relatos El hombre que miraba (2000). Colaboró en los libros Las muchachas peronistas, de Jorge Halperín (2009), y Dos semanas, cinco presidentes, de Damián Nabot (2011). Ha trabajado como editor. Fue guionista de las seis temporadas del programa Proyecto G (Canal Encuentro) y del ciclo El poder de los dioses, emitido por Canal (á). Obtuvo el Primer Premio del Concurso Nacional de Narrativa Argentina (2000), y el premio Argentores 2010 por su participación como autor en el programa Bicentenario (Radio Nacional). Tiene inéditos una novela breve y un libro de ensayos.

http://www.planetadelibros.com.ar/cortazar-por-buenos-aires-buenos-aires-por-cortaz-libro-133821.html

¿Cómo va a ser tu día hoy?

Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día… a menos que tengas otros planes.

Date a volar, Alfonsina Storni

Anda, date a volar, hazte una abeja,
En el jardín florecen amapolas,
Y el néctar fino colma las corolas;
Mañana el alma tuya estará vieja.

Anda, suelta a volar, hazte paloma,
Recorre el bosque y picotea granos,
Come migajas en distintas manos
La pulpa muerde de fragante poma.

Anda, date a volar, sé golondrina,
Busca la playa de los soles de oro,
Gusta la primavera y su tesoro,
La primavera es única y divina.

Mueres de sed: no he de oprimirte tanto…
Anda, camina por el mundo, sabe;
Dispuesta sobre el mar está tu nave:
Date a bogar hacia el mejor encanto.

Corre, camina más, es poco aquéllo…
Aún quedan cosas que tu mano anhela,
Corre, camina, gira, sube y vuela:
Gústalo todo porque todo es bello.

Echa a volar… mi amor no te detiene,
¡Cómo te entiendo, Bien, cómo te entiendo!
Llore mi vida… el corazón se apene…
Date a volar, Amor, yo te comprendo.

Callada el alma… el corazón partido,
Suelto tus alas… ve… pero te espero.
¿Cómo traerás el corazón, viajero?
Tendré piedad de un corazón vencido.

Para que tanta sed bebiendo cures
Hay numerosas sendas para tí…
Pero se hace la noche; no te apures…
Todas traen a mí…

La Princesa Esta Triste

La princesa está triste… ¿Qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave sonoro,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y vestido de rojo piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa, acaso, en el príncipe de Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las islas de las rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay!, la pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar;
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte,
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa  de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real;
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

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Los tesoros del abuelo

Martes de cuento

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El abuelo tiene poco pelo blanco y lleva gafas. Lo que más me gusta de él es su sonrisa. Cuando me mira, de sus ojos saltan chispitas. Luego se ríe a carcajadas y yo me río con él. Los demás no saben de qué nos reímos, pero también se ríen. La risa del abuelo es contagiosa.

Me gusta que me coja en brazos y me de besos.

Cuando viene a buscarme al cole siempre llega temprano, para ser el primero. Después, nos vamos a jugar al parque o me lleva a casa.

Merendamos juntos. Al abuelo también le gusta el chocolate y, cuando llega el verano, nos tomamos un helado muy grande, sentados en un banco, a la sombra del álamo que hay al final de la calle Mayor.

Me encanta ir a casa del abuelo, porque su casa está llena de tesoros.

El abuelo tiene una caja de laca…

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La Verdad, Ben Jonson

La Verdad es prueba de si misma,
y no necesita mas retoques;
purísima, mas que el oro puro,
no requiere mas refinamiento.

Del amor es la vida y es la luz,
un sol que por siempre resplandece,
y espíritu de esa tierra gracia
que define el amor y la fe.

Ella es garantía de la palabra
que despide perfumado aroma,
infundiendo a la fe el gran poder
que permite aplastar toda falsía.

La ambición desbocada, que excede su propia medida, William Shakespeare

La ambición desbocada, que excede su propia medida

William Shakespeare

He aquí la ambición desatada, «desmesurada», actuando en el Macbeth de Shakespeare. La escena se desarrolla en el patio de Inverness, el castillo de Macbeth, donde Macbeth y lady Macbeth se disponen a asesinar a Duncan, rey de Escocia, y así obtener el trono. Como señala Macbeth mismo, su víctima es su huésped, su pariente y su rey. Pero ni siquiera estas características bastan para detener la voracidad de una aspiración descontrolada. Lady Macbeth urge a su esposo a «atornillar su coraje a sitio firme» cuando él vacila, y así vemos que se requiere cierta disciplina para completar esa tarea. Pero es una disciplina errónea, impulsada sólo por ambiciones desbocadas.

Macbeth. Si estuviera hecho, una vez hecho, entonces estaría bien que se hubiera hecho pronto; si el asesinato pudiera echar la red sobre las consecuencias, y, con su cesación, asegurar el éxito, de tal modo que sólo ese golpe fuera el total y el fin; aquí, aquí mismo, en este banco, en este bajío del tiempo, saltaríamos a la vida venidera. Pero en estos casos seguimos siempre sometidos a juicio aquí, ya que no hacemos sino enseñar lecciones de sangre, que, una vez enseñadas, regresan para asolar al inventor. Esta Justicia de mano equitativa acerca los ingredientes de nuestro cáliz envenenado a nuestros propios labios. Duncan está aquí con doble confianza: primero, porque soy su pariente y su súbdito, cosas fuertes, ambas, contra tal acción: además, como anfitrión, debería cerrar la puerta contra el asesino, y no usar el puñal yo mismo. Además, este Duncan ha usado sus poderes con tal bondad, ha sido tan claro en su gran dignidad, que sus virtudes argüirán como ángeles de lengua de trompeta en contra de la profunda condenación de eliminarle: y la Compasión, como un desnudo niñito recién nacido que cabalga el huracán, o los querubines del Cielo, cabalgando en los invisibles corceles del aire, soplarán a todos los ojos el horrible hecho, de tal modo que las lágrimas inundarán el viento. Yo, para punzar los flancos a mi intento, no tengo más espuela que la elevada Ambición, que salta demasiado alto y me arroja al otro lado…
(Entra Lady Macbeth.)
Macbeth. ¿Qué hay? ¿Qué noticias traes?
Lady Macbeth. Casi ha terminado de cenar: ¿por qué te has marchado de la sala?
Macbeth. ¿Ha preguntado por mí?
Lady Macbeth. ¿No sabes que sí?
Macbeth. No seguiremos adelante con este asunto: me acaba de conceder honores, y he adquirido áurea fama ante toda clase de personas, y ahora habría que lucirla con todo su esplendor reciente, sin dejarla a un lado tan pronto.

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La taza de barro

Una pareja gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Al entrar en una de ellas, los dos quedaron prendados de un hermosa tacita.
-¿Me permite ver esa taza? pregunto la mujer.
Nunca he visto nada tan fino.
En sus manos, la raza comenzó a contar su historia.
«Usted debe saber que yo no siempre he sido esta taza. Hace mucho tiempo era solo un poco de barro, pero un artesano me tomo entre sus manos, y me fue dando forma. Llego un momento en que me desesperé y grité:
– Por favor, ya déjeme en paz.
Pero él me sonrió y me dijo:
-Aguanta un poco mas; todavía no es tiempo.
Después me puso en un horno, nunca había sentido tanto calor. Toque la puerta del horno y a través del vidrio pude leer los labios de mi artesano, que me decían:
-Aguanta un poco mas; todavía no es tiempo.
Cuando al fin abrió la puerta, me puso en un estante; pero apenas me ha refrescado, comenzó a rasparme, a lijarme. No sé como no acabo conmigo, me daba vueltas, me miraba de arriba a abajo.Por ultimo me aplico meticulosamente varias pinturas, sentía que me ahogaba.
-Por favor, déjeme en paz, le gritaba.
Pero él solo me decía:
-Aguanta un poco mas; todavía no es tiempo.
Al fin cuando pensé que había terminado mi tortura me metió en otro horno mucho mas caliente que el primero. Pensé que entonces terminaria con mi vida. Le roge y le implore que me respetara, que me sacara, le pregunte si se había vuelto loco. Grite, llore; pero mi artesano solo me decía:
-Aguanta un poco mas; todavía no es tiempo.
Me pregunte entonces si había esperanza, si lograría sobrevivir a aquellos tratos y abandonos, pero por alguna razón, aguanté todo aquello.
Fue entonces que se abrió la puerta y mi artesano me tomo cariñosamente y me llevo a un lugar muy diferente a todo lo que conocía, Era precioso. Alli todas las tazas eran maravillosas, verdaderas obras de arte. Resplandecian, como solo ocurre en los sueños. No paso mucho tiempo hasta que descubrí que estaba en una fina tienda y ante mi había un espejo. Una de esas maravillas era yo. No podía creerlo, esa no podía ser yo.
Mi artesano entonces me dijo:
Yo se que sufriste al ser moldeada por mis manos.
Mira tu hermosa figura. Se que pasaste terribles calores, observa ahora tu solida consistencia. Se que sufriste con las raspadas y las pulidas, pero ahora puedes advertir la finura de tu presencia. Y si la pintura provocaba nauseas contempla ahora tu hermosura.
¿Y si te hubiera dejado como eras al principio?
Ahora eres una obra terminada, lo que imagine cuando te empecé a formar.

María Kodama contra Taringa!, Facebook Planeta Sedna y Twitter

Su abogado afirma que estos sitios reproducen de forma ilegal la obra de Borges y deben ser cerrados.

Es posible que sea verdad eso de que Borges “es de todos”, pero no sucede lo mismo con su obra. Al menos no para María Kodama, su viuda y heredera universal, que tiene claro que esto no es así, al menos, no de forma gratuita. Es por eso que decidió denunciar a sitios como Taringa, Twitter, Facebook y Planeta Sedna, a quienes acusa de difundir sin permiso la obra del autor de El Aleph. Aunque la noticia saltó a los medios en estos últimos días, Fernanto Soto, el abogado de la viuda, contó a Clarín que investigan desde 2010, y afirmó que “en Taringa hay miles de sitios con la reproducción íntegra de las obras de Borges”, y lo mismo pasa con Facebook, Twitter, y Planeta Sedna, que también fueron objeto de la denuncia.

Afirma el abogado que lo primero que hicieron fue tratar de “hablar” y al no recibir respuesta de ninguno de los sitios, se puso en contacto con Google y Yahoo para que dieran de baja los sitios pero tampoco obtuvo la respuesta deseada: “En Yahoo nos dijeron que eso eran datos privados y en Google que era asunto de Google Inc., que está en los Estados Unidos”. Por eso tomaron la decisión de hacer una denuncia formal ante el fiscal, Ricardo Sáenz, y llevarlo después al juez. “Incluso pidió el allanamiento de las sedes de Taringa, Google y Facebook en la Argentina”.

Clarín trató de ponerse en contacto con Google Srl. pero no recibió respuesta alguna.

Desde Taringa!, Matías Botbol, uno de los responsables del sitio, dijo a Clarín que nunca recibieron ningún aviso: “no es cierto que nos contactaron”, afirmó, “nos enteramos por los medios”. Y dijo más: “Nosotros queremos que Taringa! funcione bien, no que viole los derechos de nadie, si llega una denuncia la verificamos y si incumple algo, sacamos el post. Incluso trabajamos con empresas que nos alertan de los contenidos ilegales”. Pero ante esto, Fernando Soto también tenía una respuesta: “yo no tengo que ir al ladrón a decirle ‘por favor no me robe’”, e insistió en que el sistema de funcionamiento de Taringa! está basado en la violación de los derechos de autor.

Así las cosas, María Kodama y su abogado se fueron a los Estados Unidos, donde el tema de las descargas ilegales de pago se considera un tema de lavado de dinero, y allí hablaron con el jefe del FBI que, “lo está investigando”, dice Soto. Recordemos que el FBI cerró hace unos meses sitios como Megaupload, un sitio de alojamiento virtual cuyo creador, Kim Dotcom, fue encarcelado en 2012 y liberado bajo fianza en 2013. “Es un serio problema para muchos autores”, destacó Soto, “y es muy difícil luchar contra Goliat, que es lo que son estas empresas, tienen demasiado poder”, y sin pelos en la lengua soltó: “incluso tengo miedo de que aprieten al fiscal, al fin y al cabo, esto es la Argentina”.

Soto dice que espera que el caso sirva, al menos, de precedente, “que cierren los sitios y otros que hacen lo mismo se asusten y paren”. Y al final se mostró conciliador: “Estoy dispuesto a hablar con Taringa!, pero para que pongan un sistema de seguridad en serio, no el que dicen tener”.

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