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El baño turco, Dominique Ingres

El baño turco es un cuadro de Dominique Ingres. Esta obra orientalista representa un grupo de mujeres desnudas en un harén. El erotismo del cuadro es suave y no provoca gran escándalo ni lo hizo en su época, a diferencia de otros del mismo género, como el Déjeuner sur l´herbe de Édouard Manet (1863). Pero durante mucho tiempo perteneció a colecciones privadas y no se exhibió de manera continuada hasta el siglo XX. Actualmente se encuentra en el Museo del Louvre de ParísFrancia, donde se exhibe con el título de Le Bain turc. Está considerada como la obra maestra de los últimos años de Ingres.

Es ya un anciano el que firma el cuadro erótico en 1862, no sin una cierta malicia, ya que él lo inscribe con orgullo AETATIS LXXXII (‘a la edad de ochenta y dos años’). Algunos años después (en 1867), Ingres declara:

todo el fuego de un hombre de treinta años.

Rectangular en su origen, el pintor le dará forma de tondo o medallón en el año 1863, acentuando así el carácter furtivo de la mirada que lo contempla, que parece espiar a través de una cerradura y otorgando una nueva dimensión a la obra, reforzando la cadencia de los cuerpos desnudos.

Para realizar este cuadro Ingres no recurre a modelos; se inspira en los numerosos croquis y cuadros que ha pintado a lo largo de su carrera, ya que el desnudo femenino fue el tema principal de su obra.​ Se puede ver, por ejemplo, en las figuras de La bañista y La Odalisca,​ que dibujó o pintó solas, sobre un diván o un estanque. El primer plano está ocupado por una mujer vuelta de espaldas que está tocando una especie de laúd. Recuerda a la figura más conocida de Ingres: La bañista de Valpinçon, que reprodujo de forma casi idéntica, variando la posición del brazo, de manera que aquí al estar un poco levantado, deja entrever su seno.​ Constituye el elemento central de la composición. Igualmente, la odalisca con los brazos levantados que se ve en primer plano, fue producto de un croquis que hizo el pintor en 1818 y que representaba a su mujer (Madeleine). La espalda de esta mujer de los brazos levantados, es más larga de lo normal, incoherencia anatómica del artista que utilizaba con frecuencia y de manera absolutamente consciente, sacrificando la verosimilitud por el efecto; quiere pintar la belleza, subelleza, una belleza individual (por ejemplo las tres vértebras suplementarias de La Gran Odalisca). Los demás cuerpos están yuxtapuestos en diferentes planos, sin que se crucen sus miradas y como haciendo un cadencioso ritmo figurativo. Es de notar la curiosa osadía de Ingres al representar en este cuadro una escena de caricias lésbicas entre una de las mujeres (que aparece con corona como si acaso fuera la Valide Sultan) y otra que parece algo menor en edad. En realidad gran parte de esta composición pictórica parece gravitar en torno a ese tema; por ejemplo: la odalisca que tañe el laúd parece hacerlo dedicado a esas mujeres tal cual se observa en la pintura.

Ingres puebla el cuadro de una casi infinidad de mujeres, en posturas y actitudes distintas: estiradas, tomando café, charlando, bailando, etc.​ Son docenas de desnudas que están sentadas o tumbadas, alrededor de una piscina, sus posiciones recuerdan, acaso por casualidad, a las posturas de las figuras del templo hindú de Khajuraho, por ende existe una especie de ritmo con reminiscencias musicales en esta pintura y lejos está de ser fortuita tal apreciación: en el “primer plano” está la odalisca desnuda (que es la mujer que más iluminada aparece) tañendo al laúd y casi frente a ella pero muy al fondo y en la penumbra la mujer que danza. Muchas de estas bañistas acaban de salir del agua y se las ve secándose o durmiendo. El mayor erotismo del cuadro viene proporcionado por las dos mujeres que están a la derecha, una tocando el pecho de la que tiene a su lado.

En el primer plano, a la derecha, hay una manta roja y, sobre ella, una mesita con una serie de objetos. Forman un bodegón: una tetera plateada, una jarra de porcelana, una taza.


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Júpiter y Tetis, Dominique Ingres

Júpiter y Tetis es un cuadro de Jean Auguste Dominique Ingres. Pintado en Roma en 1811, se conserva en el Museo Granet de Aix en Provence. La obra fue criticada por su audaz composición. Adquirido el cuadro por el estado francés en 1834, François Marius Granet lo transfiere en depósito al museo de Aix-en-Provence, donde se encuentra desde entonces.

Tema

Ingres se inspiró en el relato mítico según lo narra Homero en el primer canto de la Ilíada:

Tetis implora a Zeus en favor de su hijo Aquiles «ciñéndole con una mano las rodillas y rozando el mentón con la otra».

Museo Granet, Aix-en-Provence, Francia

La nereida Tetis, atendiendo la demanda de su hijo Aquiles, suplica a Zeus, (dios griego del que es equivalente el romano Júpiter), el mayor de todos los dioses , que haga vencer a los troyanos. Para obtener su favor, le recuerda la ocasión en que había sido encadenado por HeraPoseidón y Atenea en un intento de derrocarlo, y que fue ella, Tetis, quien invocó entonces a Briareo y a los demás Hecatónquiros para que acudieran en su auxilo.

 La obra

Zeus, representado en posición de majestad, con el águila que recuerda uno de sus atributos iconográficos a su izquierda, la nereida Tetis en posición sumisa y suplicando al dios, mientras su mano izquierda coge su barbilla. En la distancia, la esposa celosa de Zeus, Hera, observa la escena.


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Venus recreándose en la música, Tiziano

Venus recreándose en la música es un cuadro del italiano Tiziano. Representa a Venus acostada acariciando un perro y disfrutando de la música de un órgano tañida por un caballero. A través de una ventana se contempla el paisaje del jardín de una villa clásica o renacentista.

Descripción

Tiziano creó cinco obras dedicadas a alegorías de Venus y la música, todas ellas variaciones sobre el mismo asunto; a veces el caballero tañe un laúd en lugar del órgano, otras en lugar de un perrito aparece Cupido. Pueden verse estas versiones en el propio museo del Prado (Venus recreándose con el Amor y la Música), en la Isla de los Museos de Berlín, el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York y el museo Fitzwilliam de Cambridge. Esta es, seguramente, la iniciadora de este motivo tan repetido por el pintor.

Se trata de una escena cargada de erotismo que podría suponer, además, una alegoría de los sentidos siguiendo teorías neoplatónicas, ya que la música y la contemplación proporcionan el conocimiento de la belleza y la armonía universal.

El cuadro fue propiedad del jurisconsulto Francesco Assonica. Los personajes se acercan a retratos, quizá de Francesco y alguna amada. En el resto de la serie las figuras estarán más idealizadas.

Fue comprado por Carlos I de Inglaterra, y llegó a España tras ser adquirido por Luis de Haro en la almoneda del rey inglés para Felipe IV, documentándose en el Real Alcázar de Madrid en 1626.


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Paul Rubens, Autorretrato con su esposa Isabel Brant

Autorretrato con su esposa Isabel Brant es un cuadro del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens. Se trata de una pintura al óleo sobre lienzo sobre madera, que mide 1,78 metros de alto y 1,36 m. de ancho. Actualmente se conserva en la AltePinakothek de Múnich (Alemania).

 

Rubens se autorretrata aquí con su primera esposa, Isabella Brant (1591–1626), hija de un noble de Amberes. Rubens e Isabel se casaron el 3 de octubre de 1609, en la Abadía de San Miguel de Amberes, poco después de que él regresara a la ciudad tras pasar ocho años en Italia. El cuadro fue realizado hacia 1609, durante el primer año de matrimonio, y pretende reflejar tanto la felicidad como el bienestar de la pareja. 

La pintura es un retrato doble a tamaño casi natural de la pareja sentada ante un arbusto de madreselva, que simboliza el amor y la fidelidad conyugal. Las manos derechas unidas (junctio dextrarum) indican que ya estaban casados. Es aproximadamente el centro del cuadro y traza una diagonal con la pierna izquierda del artista y el brazo también izquierdo, que parece sostener la espada.

Rubens se deleita expresando con gran detalle las calidades de las telas, los encajes y bordados, así como los demás objetos representados, casi como si deseara demostrar su habilidad.​ De esta manera se refleja en su pintura la influencia de la pintura veneciana, en particular de Tiziano, por el colorido, como puede verse en el intenso azafranado de las medias del pintor, y el suntuoso tratamiento de las telas, como el minucioso bordado del corpiño de la mujer.

Además, Rubens se representa a sí mismo como un caballero aristocrático con su mano izquierda sobre la empuñadura de su espada.

El cuadro presenta una luz dorada, típica del otoño, y recae principalmente en los jóvenes rostros de los recién casados.


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Pietro da Cortona, la Glorificación del reinado de Urbano VIII

Pietro da Cortona: Bóveda del gran Salón del Palacio Barberini, de Roma, representando la Glorificación del reinado de Urbano VIII, también conocido como El triunfo de la Divina Providencia (16331639), ejemplo de amplia decoración propia del pleno barroco

 

Venus del espejo, Diego Velázquez

La Venus del espejo es un cuadro de Velázquez (1599-1660), el pintor más destacado del Siglo de Oro español. Actualmente se encuentra en la National Gallery de Londres, donde se la denomina The Toilet of Venus o The Rokeby Venus. El sobrenombre «Rokeby» proviene de que durante el siglo XIX estuvo en el Rokeby Hall de YorkshireAnteriormente perteneció a la Casa de Alba y a Manuel Godoy, en cuya época seguramente se conservaba en el Palacio de Buenavista (Madrid), de donde probablemente fue robada por algún miembro del ejército inglés.

La obra representa a la diosa Venus en una pose erótica, tumbada sobre una cama y mirando a un espejo que sostiene el dios del amor sensual, su hijo Cupido. Se trata de un tema mitológico al que Velázquez, como es usual en él, da trato mundano. No trata a la figura como a una diosa sino, simplemente, como a una mujer. Esta vez, sin embargo, prescinde del toque irónico que emplea con BacoMarte o Vulcano.

National Gallery, Londres, Bandera de Reino Unido Reino Unido

 

Análisis del cuadro

La Venus del espejo representa a la diosa romana del amor, la belleza, y la fertilidad reclinada lánguidamente en su cama, con la espalda hacia el espectador —en la Antigüedad, el retrato de Venus de espaldas fue un motivo erótico visual y literario común y con sus rodillas dobladas. Se muestra sin la parafernalia mitológica que normalmente se incluye en representaciones de la escena; están ausentes las joyas, las rosas y el mirto. A diferencia de la mayor parte de los retratos previos de la diosa, que la muestran con cabellera rubia, la Venus de Velázquez es morena. Cuando la obra se inventarió por vez primera, fue descrita como «una mujer desnuda», probablemente debido a su naturaleza controvertida.

 

El Hermafrodita Borghese, una antigua copia romana, excavada hacia 1608–20,[2]​ de un original helenístico, actualmente en el Museo del Louvre. Cuando Velázquez estuvo en Roma, encargó un molde de bronce de la obra para Madrid

La figura femenina puede identificarse con Venus debido a la presencia de su hijo, Cupido. Este aparece sin sus acostumbrados arco y flechas. Cupido, gordito e ingenuamente respetuoso, incluso vulgar, tiene en sus manos una cinta rosa de seda que está doblada sobre el espejo y se riza sobre su marco. Su función ha sido objeto de debate por los historiadores del arte. En general, se cree que sería una especie de atadura, un símbolo del amor vencido por la belleza. Esta es la interpretación que le dio el crítico Julián Gallego, quien entendió que la expresión facial de Cupido era melancólica, de manera que la cinta sería unos grilletes que unían a este dios con la imagen de la belleza, así que le dio a la pintura el título de Amor conquistado por la BellezaSe ha sugerido también que puede ser una alusión a los grilletes usados por Cupido para atar a los amantes, también que se sirvió para colgar el espejo, e igualmente que se había empleado para vendar los ojos a Cupido unos momentos antes.


https://es.m.wikipedia.org/wiki/Venus_del_espejo

El triunfo de Baco, Velázquez

El triunfo de Baco es una pintura del español Velázquez, conservada en el Museo del Prado y creada en 1629. Es conocida popularmente como Los borrachos.

El cuadro lo pintó algunos años después de su llegada a Madrid procedente de Sevilla, poco antes de su primer viaje a Italia. En la capital Velázquez pudo contemplar la colección de pintura italiana del rey y quedar impresionado por los cuadros de desnudo que tenía la colección así como por el tratamiento del tema mitológico.

La obra aparece mencionada por primera vez, con el título de «pintura de Baco», en una cédula de Felipe IV fechada el 22 de julio de 1629 ordenando a su tesorero general el pago de 100 ducados por la pintura «que [Velázquez] ha hecho para mi servicio».

 

El tema

El cuadro describe una escena donde aparece el dios Baco que corona con hojas de hiedra, a uno de los siete borrachos que lo rodean; podría tratarse de un poeta inspirado por el vino.​ Otro personaje semimitológico observa la coronación. Uno de los personajes que acompañan al dios miran al espectador mientras sonríen.

En ella se representa a Baco como el dios que premia o regala a los hombres el vino que los libera temporalmente de sus problemas. En la literatura barroca, Baco era considerado una alegoría de la liberación del hombre frente a su esclavitud de la vida diaria. Puede que Velázquez realice una parodia de dicha alegoría, por considerarla mediocre.

El dios está metido en la obra como una persona más dentro de la pequeña celebración que se representa pero proporcionándole una piel más clara que a los demás para reconocerlo con mayor facilidad.

La escena puede dividirse en dos mitades. La de la izquierda, con la figura de Baco muy iluminada está cercana al estilo italiano inspirado en Caravaggio. Baco y el personaje que queda detrás aluden al mito clásico y están representados de la manera tradicional. Destaca la idealización en el rostro del dios, la luz clara que lo ilumina y el estilo más bien clasicista. La parte de la derecha, en cambio, presenta a unos borrachines, hombres de la calle que nos invitan a participar en su fiesta, con un aire muy español similar a Ribera. No hay en ellos ninguna idealización, sino que presentan rostros avejentados y desgastados. Tampoco se mantiene en este lado la clara luz que ilumina a Baco, sino que estas figuras están sumidas en un claroscuroevidente. Además, lo trata con una pincelada más impresionista.

En esta obra, Velázquez introduce un aspecto profano en un asunto mitológico, en una tendencia que cultivará aún más en los siguientes años.

Hay varios elementos que dan naturalismo a la obra como son la botella y el jarro que aparecen en el suelo junto a los pies del dios, o el realismo que presenta el cuerpo de este. Jugando con los brillos consigue dar relieve y texturas a la botella y al jarro creando un parecido con el bodegón. Estas jarras son muy similares a las que aparecen en cuadros pintados por Velázquez durante su etapa sevillana.


https://es.m.wikipedia.org/wiki/El_triunfo_de_Baco

Vieja friendo huevos, Diego Velázquez

Vieja friendo huevos es un cuadro de juventud de Velázquez, pintado en Sevilla en 1618, solo un año después de su examen como pintor. Se encuentra en la Galería nacional de Escocia, en Edimburgo, desde 1955, adquirido a los herederos de sir Francis Cook por 57 000 libras.

 

Galería nacional de Escocia, Edimburgo, Reino Unido

Descripción

El cuadro pertenece al género del bodegón, según lo entendía Francisco Pacheco, como escena de cocina o de mesón con figuras a veces ridículas o, cuando menos, vulgares, pero estimables «sí son pintados como mi yerno los pinta alzándose con esta parte sin dexar lugar a otros», pues por esta vía «halló la verdadera imitación del natural».​

 

La escena se desarrolla en el interior de una cocina poco profunda, iluminada con fuertes contrastes de luz y sombra. La luz, dirigida desde la izquierda, ilumina por igual todo el primer plano, destacando con la misma fuerza figuras y objetos sobre el fondo oscuro de la pared, de la que cuelgan un cestillo de mimbre y unas alcuzas o lámparas de aceite. Una anciana con toca blanca cocina en un anafe u hornillo un par de huevos, que pueden verse en mitad del proceso de cocción flotando en líquido dentro de una cazuela de barro gracias al punto de vista elevado de la composición. Con una cuchara de madera en la mano derecha y un huevo que se dispone a cascar contra el borde de la cazuela en la mano izquierda, la anciana suspende la acción y alza la cabeza ante la llegada de un muchacho que avanza con un melón de invierno bajo el brazo y un frasco de cristal. Delante de la mujer y en primer término se disponen una serie de objetos vistos con el mismo punto de vista elevado: una jarra de loza vidriada blanca junto a otra vidriada de verde, un almirez con su mano, un plato de loza hondo con un cuchillo, cebollas y guindillas. Apoyado en el anafe brilla un caldero de bronce.

Los objetos han sido estudiados de forma individual, maravillosos en su singularidad pero mal integrados en el conjunto. Ciertos problemas de perspectiva y alguna incongruencia en las sombras que proyectan no impiden, sin embargo, apreciar la sutileza en el tratamiento de sus texturas por el sabio manejo de la luz, que es parcialmente absorbida por los cacharros cerámicos y se refleja en los metálicos, casi alternamente dispuestos. El interés de Velázquez por los efectos ópticos y su tratamiento pictórico se pone de manifiesto en los huevos flotando en el líquido —aceite o agua— en los que «logra mostrar el proceso de cambio por el cual la transparente clara del huevo crudo se va tornando opaca al cuajarse», detalle que indica el interés del pintor en captar lo fugaz y efímero, deteniendo el proceso en un momento concreto.

Pero más allá de la atención prestada a estos objetos y a su percepción visual, Velázquez ha ensayado una composición de cierta complejidad, en la que la luz juega un papel determinante, conectando figuras y objetos en planos entrecruzados. La relación entre los dos protagonistas del lienzo resulta, sin embargo, ambigua. Sus miradas no se cruzan: el muchacho dirige la suya hacia el espectador mientras la mirada de la anciana parece perderse en el infinito, creando con ello cierto aire de misterio que ha hecho pensar que lo representado en el lienzo no sea una simple escena de género.

Lejos de ser «figuras ridículas» para provocar risa, como decía Pacheco a propósito de los protagonistas de los bodegones más convencionales, anciana y joven están tratados con severa dignidad. El escorzo de la cabeza del muchacho coincide con el del adolescente que recibe la copa en El aguador de Sevilla, adoptando un gesto reconcentrado, como transido por la importante responsabilidad que desempeña en la cocina. El mismo muchacho no deja de recordar al más joven de los Tres músicos, pero la incidencia de la luz, más matizada, y la expresión seria le dotan de una dignidad y atractivo que no tenía aquel. La repetición del modelo hace creíble, aunque no haya forma de comprobarlo, que se trate del «aldeanillo aprendiz» que, según Pacheco, Velázquez tenía cohechado para que le sirviese de modelo. El tipo humano de la vieja, con su mirada perdida, es probablemente el mismo de la anciana que aparece en Cristo en casa de Marta y María, en el que algunos críticos han querido ver un retrato de la suegra del pintor.

Julián Gállego llamó la atención sobre la quietud que el cuadro desprende, alejada del dinamismo de las obras de Caravaggio, con el que algunos críticos lo han relacionado por el tratamiento del claroscuro, «quietud desconcertante» que sólo encontraría paralelo en algunos pintores nórdicos, como Louis Le Nain o Georges de La Tour. Las acciones de los personajes —agitar la cuchara para que no se pegue la clara, cascar el huevo, acercar la jarra de vino— han sido sorprendidas en un instante y los actores de ellas han quedado inmovilizados, sin comunicación entre sí. Jonathan Brown entiende por ello que Velázquez ha hecho de sus personajes objetos y los ha tratado de igual modo que hace con estos, con distanciamiento y objetividad.

 


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La Virgen de las Rocas, Leonardo da Vinci

La Virgen de las Rocas es un nombre usado para denominar dos cuadros de Leonardo da Vincipintados con idéntica técnica pictórica de óleo sobre tabla. La versión del Museo del Louvre fue transferida a lienzo desde el panel original de madera, pero la que se conserva en la National Gallery aún permanece sobre tabla.

En el 2005 fue descubierta una tercera versión atribuida a Leonardo, siendo expuesta en la muestra Leonardo: Genio e visione in terra marchigiana.

 

Historia de las pinturas

El 25 de abril de 1483, con los hermanos pintores Evangelista y Giovanni Ambrogio de Predis, por un lado, y Bartolomeo Scorione, prior de la Confraternidad de la Inmaculada Concepción, por otra, se estipuló el contrato para un retablo a colocar sobre el altar de la capilla dicha institución en la iglesia de San Francesco Grande de Milán. Esta capilla había sido fundada en el siglo XIVpor Beatriz de Este, esposa de Galeazzo I Visconti, y quedó destruida en 1576.

Este contrato de 1483 es el primer documento relativo a La Virgen de las Rocas. La obra debía celebrar la Inmaculada Concepción. El contrato preveía tres pinturas, que debían estar acabadas el 8 de diciembre por un precio de 800 liras que se pagarían a plazos hasta febrero de 1485. La tabla central debía representar a la Virgen con Niño y dos profetas y ángeles, las otras dos, cuatro ángeles cantores y músicos.

En el Louvre

Una de las dos versiones se exhibe en el Museo del Louvre de ParísFrancia, con el título de La Vierge aux rochers. Se considera generalmente que es la versión original, datada sobre 14831486. Fue la primera gran obra de Leonardo durante su estancia en Milán.​ Se cree generalmente que la versión del Louvre es la primera, porque está estilísticamente más cerca a otras obras de Leonardo de los años 1480.

En 1483 el contrato se amplió para incluir la colaboración con los hermanos Ambrogio y Evangelista de Predis, que realizarían los paneles laterales representando ángeles, de tal manera que la pintura fuese un tríptico. La obra debía estar acabada al menos en 1490, mas la crítica la considera generalmente acabada en 1486. En una petición a Ludovico el Moro, datada en 1493, Leonardo y Ambrogio (Evangelista había muerto a finales de 1490 o a comienzos de 1491) querían un pago de 1200 liras, rechazado por los frailes. El pleito se desarrolló hasta el 27 de abril de 1506, cuando los peritos (que establecieron que la tabla estaba inacabada, fijando el plazo de dos años para que terminasen la obra) concedieron el precio de 200 liras; el 23 de octubre de 1508 Ambrogio cobró el último plazo y Leonardo ratificó el pago. Ese año la obra completa fue finalmente instalada.

Existe la teoría de que a lo largo de esta larga disputa financiera con la Hermandad, Leonardo vendió este trabajo original por 400 liras a un cliente privado, quizá, al rey de Francia Luis XII. También está generalizada la hipótesis de que la tabla fue un regalo de Ludovico el Moro a Maximiliano I de Habsburgo cuando se casó con Blanca María Sforza, por lo que la tabla habría estado en Innsbruck antes de pasar a Francia como nuevo regalo de bodas, esta vez de Leonor de Austria, hija de Felipe el Hermoso y Juana la Loca y, por lo tanto, nieta de Maximiliano, que casó con Francisco I.

Se trata, de cualquier modo, de una obra que tuvo un éxito inmediato y fue copiada innumerables veces.

En la National Gallery de Londres

En general se acepta que esta versión de La Virgen de las rocas es posterior a la del Louvre, pintada entre 1492 y 1508. La de Londres apunta a un estilo más maduro, pero mientras no se duda de la autoría leonardesca de la primera versión, los historiadores coinciden en que esta debió ser pintada con la ayuda de otros artistas, quizá los hermanos Predis u otros pintores. La autenticidad de la versión de Londres en su integridad ha sido cuestionada por la geólogaAnn C. Pizzorusso, quien señala sus errores geológicos, a diferencia de la versión del Louvre, implicando que es improbable que provenga de la mano de Leonardo.

 

Esta segunda versión es la que se instaló en San Francesco Grande con las alas realizadas por los hermanos De Predis. Allí estuvo hasta la disolución de la Confraternidad en 1781. Fue adquirida en 1785 por el pintor Gavin Hamilton por 112 cequíes de Roma, siendo robada de Florencia durante las guerras napoleónicas y recuperada, unos 50 años después, en una pequeña ciudad de Austria. Desde entonces, fue adquirida por un comerciante francés antes de ser vendida a la National Gallery de Londres en 1880 y donde se conserva hoy junto con las dos tablas de De Predis.

En junio de 2005, la imagen infrarroja, al parecer reveló la existencia de un cuadro previo debajo del actual. Se cree que representa a una mujer arrodillada sosteniendo a un niño con una mano. Algunos investigadores creen que la intención original del artista era pintar una Adoración del Niño Jesús

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La bacanal de los andrios, de Tiziano

La bacanal de los andrios (en italiano Il Baccanale degli Andrii) es un cuadro del pintor italianoTiziano. Está realizado en óleo sobre lienzo, y fue pintado hacia 15231526, encontrándose actualmente en el Museo del Prado, en MadridEspaña.

 

La bacanal de los andrios (Il Baccanale degli Andrii)

Análisis

Se representa aquí un tema mitológico, una bacanal, fiesta del dios del vinoBaco. Se enmarca en la isla de Andros. La inspiración literaria de esta obra proviene de la obra de Filostrato y la de Catulo.

El tema y la composición de esta tabla remite a El festín de los dioses, de Giovanni Bellini, si bien Tiziano dinamiza la escena con vivos movimientos y la línea ascendente diagonal que, desde la esquina inferior izquierda, va subiendo hasta alcanzar la figura del anciano que duerme en la parte superior de la derecha.

Baco y Ariadna, de la National Gallery de Londres, h. 15181526, obra de Tiziano que formaba grupo con La Bacanal y La Ofrenda a Venus.
Copia de La Bacanal pintada por Rubens (Nationalmuseum de Estocolmo).

Todo el cuadro desprende la alegría sensual del vino, incluyendo algún desnudo, como el del borde inferior derecho, figura que recuerda a una Venus y que es ejemplo de la cuidadosa composición por parte del autor. Podría estar representando a Ariadna, personaje relacionado con Baco.

Los personajes se agitan por toda la parte inferior de la tela, unas se inclinan hablando, otras beben vino, otras bailan, con brazos y piernas formando líneas curvas. Se pasan el vino los unos a los otros. La mujer recostada que ocupa el primer plano del centro de la tela se dice que es Violante, de quien el pintor estaba enamorado por entonces; en su escote se halla la firma del pintor. Junto a ella hay una partitura, en la que se lee: «Quien bebe y no vuelve a beber, no sabe lo que es beber».


https://es.m.wikipedia.org/wiki/La_bacanal_de_los_andrios

La vendimia o El otoño, Francisco de Goya

La vendimia o El otoño es un cuadro de Francisco de Goya conservado en el Museo del Prado y que forma parte de la serie de cartones para tapices que representaban las cuatro estaciones del año.

Análisis del cuadro.

Pertenece a una serie de cartones que Goya pintó para los tapices que irían destinados a decorar las paredes del comedor del Príncipe del palacio de El Pardo en Madrid.​ Formó parte de un conjunto sobre las cuatro estaciones, tema típico del rococó, compuesto por Las floreras(Primavera), La era (Verano), La nevada (Invierno), y éste de La vendimia (Otoño) en que se sirve de las uvas como símbolo de esta estación.

Los cuatro cartones se encuentran en el Museo del Prado. De ellos existen unos pequeños bocetos o modelos previos, igualmente al óleo sobre lienzo, que seguramente Goya presentó para su aprobación antes de pintar las versiones grandes; actualmente estos bocetos se hallan dispersos en varios lugares y el de La vendimia en concreto está en el Instituto de Arte Clark en Williamstown (Massachusetts).

El tapiz de esta escena se colocó en el centro de la pared y a sus lados se colgaron Pastor tocando la dulzaina y Cazador junto a una fuente.

Goya trabajó para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara desde 1775 hasta 1792. Los tapices se hacían con seda, e hilos de plata y oro, lo que hacía de ellos un objeto caro, asequible sólo para la nobleza.

 

Descripción del cuadro

Utiliza el recurso del esquema piramidal, muy común y apreciado en el Neoclasicismo.​ El paisaje parece sacado de los campos de La Rioja (España) en que se suceden escenas de recolección como ésta, aunque probablemente el lugar donde lo pintó y del que se inspiró realmente fue de la localidad de Piedrahíta (Ávila). El acontecimiento principal se detiene en los personajes que están en primer plano, que, cosa rara en Goya, no son gente del pueblo. En primer término hay un pretil a modo de cercado y sobre él están sentados un caballero y una dama. El caballero ofrece a la mujer un racimo de uvas que ella acepta y el niño que está de espaldas y de pie alza sus brazos como si también quisiera cogerlas. En el vértice del triángulo hay una vendimiadora con un cesto lleno de racimos a la cabeza; está en actitud de espera, por si quieren coger más uvas. La cesta que lleva esta mujer está pintada como un auténtico bodegón, género tradicional en la pintura española. ​Más allá del pretil y en el paisaje de viña puede verse a dos vendimiadores en pleno trabajo y a lo lejos se levanta una abrupta montaña y un cielo con nubes. El colorido es luminoso y hay un predominio de tonos delicados. A pesar de la pincelada rápida de Goya se aprecian estupendamente los cuellos y puños de los trajes, las hebillas, las medias, las fajas, y toda clase de detalles.

Como es propio de los cartones para tapiz, se usan colores planos y vivos, dentro de campos bien delimitados.

En contraste con el cuadro La nevada, este lienzo ofrece al espectador calma y sosiego. Aquí todo es bello y agradable y los personajes no están pasando calamidades.

 


https://es.m.wikipedia.org/wiki/La_vendimia

Rapto de las hijas de Leucipo, Peter Paul Rubens

El rapto de las hijas de Leucipo es un cuadro del pintor flamenco Pedro Pablo Rubens. Fue ejecutado hacia el año 1616. Se trata de una pintura al óleo sobre tela, que mide 2,22 metros de alto y 2,09 m. de ancho. Actualmente se conserva en la Alte Pinakothek de Múnich (Alemania).

 

 

En esta tela se representa un tema mitológicoCástor y Pólux raptaron a las hijas de Leucipo. No obstante, no se supo que tal era el tema hasta que lo descifró el poeta Wilhelm Heinseen 1777 después de leer los «Idilios» de Teócrito.

Es un cuadro del principio de la carrera de su autor, de transición entre el renacimiento y el barroco.

La composición, como en el clasicismo, está calculada y equilibrada. Pero el movimiento, ascendente y en diagonal, construido por masas de color, es ya de un dinamismo típicamente barroco.

En los opulentos desnudos se nota la influencia de la escuela veneciana. Los colores son cálidos y deslumbrantes.


https://es.m.wikipedia.org/wiki/Rapto_de_las_hijas_de_Leucipo

 

 

Fama y Soledad de Picasso de John Berger

Un retrato íntimo y controvertido de Pablo Picasso, por John Berger, ganador del Premio Booker. En su momento de mayor genialidad, Pablo Picasso era el pintor revolucionario que desafiaba a los valores de su época. En su momento de mayor fama, era como un personaje de la realeza: idolatrado, rico y en absoluto aislamiento. John Berger dirige su penetrante mirada sobre este pintor enigmático y prodigioso. En una senda que abarca historia, política y arte, vida pública y privada, Berger sigue el recorrido de Picasso desde su infancia malagueña hasta el periodo azul y el Cubismo, de la creación del Guernica a los grabados de sus últimos años, ofreciéndonos la dimensión exacta de sus triunfos y el coste implacable de su fama.

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Cuando fue publicado por primera vez, la crítica tildó este libro de «insolente, insensible, doctrinario y perverso». Esta edición revisada y con un nuevo ensayo, demuestra el poder y la vigencia de «el libro más importante sobre Picasso escrito hasta hoy… Una biografía profunda, seria, crítica, tan demoledora como llena de comprensión» (John Canaday, New Republic).

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Palacio de Catalina

El Palacio de Catalina (ruso: Екатерининский дворец) era la residencia de verano de los zares de Rusia, de estilo rococó y ubicada en la ciudad de Tsárskoye Seló (actualmente llamada Pushkin), a 25 km al sureste de San Petersburgo, antigua capital del Imperio ruso. El palacio está integrado, junto con el conjunto de palacios y parques de la ciudad de Pushkin, así como su centro histórico (código 540-006) en el lugar Patrimonio de la Humanidad llamado «Centro histórico de San Petersburgo y conjuntos monumentales anexos»

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Historia

La residencia tiene su origen en el año 1717, cuando Catalina I de Rusia contrató al arquitecto alemán Johann-Friedrich Braunstein para construirle un palacio de verano para su distracción. En 1733, la emperatriz Ana encargó a Mijaíl Zemtsov y Andréi Kvasov que ampliaran el Palacio de Catalina. La emperatriz Isabel, sin embargo, consideró que la residencia de su madre estaba pasada de moda y era incómoda y en mayo del año 1752 pidió a su arquitecto de corte, Bartolomeo Rastrelli que demoliera la antigua estructura y la reemplazara con un edificio mucho más grande en un llamativo estilo rococó. La construcción tardó cuatro años y el 30 de julio de 1756, el arquitecto le presentó el flamante nuevo palacio de 325 metros de largo a la emperatriz, sus aturdidos cortesanos y estupefactos embajadores extranjeros.

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Dánae recibiendo la lluvia de oro (Tiziano)

Dánae recibiendo la lluvia de oro es un cuadro pintado en el siglo XVI por Tiziano, y ahora expuesto en el Museo del Prado.

Se trata de una versión tardía, de hacia 1565, de un tema repetidamente tratado por Tiziano y su taller. Hasta fecha reciente se sobreentendía que este cuadro fue el que Felipe II encargó como pareja de otro igualmente conservado en el Prado: Venus y Adonis. Nuevas investigaciones han desvelado que esta Dánae no perteneció a Felipe II sino que fue adquirida por Velázquez en Italia hacia el año 1630. La Dánae de Felipe II es otra que salió de la colección real española al ser sustraída por José Bonaparte. Ahora se conserva en Londres (Apsley House, colección privada de los Duques de Wellington).

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Con el nombre de «Poesías», denominó Tiziano a un grupo de seis cuadros, destinados a Felipe II, entonces aún príncipe, de los que los dos primeros fueron Dánae recibiendo la lluvia de oro (versión de Londres) y Venus y Adonis (versión Prado). Ambos diseños ya habían sido plasmados por Tiziano en otros cuadros, y posteriormente surgieron de su taller varias versiones más. Los otros lienzos de la serie para Felipe II fueron El rapto de Europa (Isabella Stewart Gardner Museum, Boston), Diana y Acteón y Diana y Calisto (ambos vendidos recientemente por el duque de Sutherland a la Galería Nacional de Escocia y a la National Gallery de Londres) y Andrómeda y Perseo (Colección Wallace, Londres).

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Domenico Ghirlandaio

Domenico Bigordi o Domenico Curradi, más conocido por el apodo Ghirlandaio (Florencia, 144911 de enero de 1494) fue un pintor cuatrocentista italiano. Entre los muchos aprendices que se formaron en su taller, destaca sobre todos ellos Miguel Ángel.

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Trabajó sobre todo en su ciudad natal, encontrándose entre los protagonistas del renacimiento en la época de Lorenzo el Magnífico. Hacia 1480 se convirtió de hecho en el retratista oficial de la alta sociedad florentina, gracias a su estilo preciso, amable y veloz. Jefe de un nutrido y eficiente taller, en el que dio sus primeros pasos en el campo del arte un Miguel Ángel de trece años, es recordado sobre todo por los grandes ciclos de frescos, como son algunas escenas de la Capilla Sixtina en Roma, la Capilla Sassetti y la Capilla Tornabuoni en su ciudad natal. Domenico formó parte así de la llamada “tercera generación” del renacimiento en Florencia, junto a maestros como Verrocchio, los hermanos Pollaiuolo y el joven Sandro Botticelli.

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Sus hermanos Davide y Benedetto fueron también pintores activos en su taller, así como su cuñado Sebastiano Mainardi de San Gimignano. También su hijo Ridolfo fue un importante pintor activo en la Florencia del renacimiento tardío.

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Marte desarmado por Venus y las Gracias

Marte desarmado por Venus y las Gracias es una pintura de Jacques-Louis David, que se conserva en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas.

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Es un lienzo monumental realizado en los últimos años de Jacques-Louis David, durante su exilio, y con él pone fin a una larga carrera artística. Tenía 73 años cuando comenzó esta obra en Bruselas, y tardó tres años en completarlo. En una escena fantástica con un templo que flota entre las nubes, Venus y sus acólitos, las Tres Gracias y Cupido, se aplican en desarmar al dios.

Marte, el dios de la guerra, es despojado de sus armas con complacencia, mientras sucumbe a los encantos de Venus, reflejando una de las imágenes recuperadas en el Renacimiento que muestra a ambos dioses como una pareja ideal.

Este trabajo es un intento impresionante y ambicioso por lograr una síntesis entre el mundo antiguo, el idealismo y el realismo y fue presentado en una exposición privada en París.

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Camille Pissarro

Jacob Abraham Camille Pissarro, más conocido como Camille Pissarro (Saint Thomas, 10 de julio de 1830París, 13 de noviembre de 1903), fue un pintor impresionista, y se le considera como uno de los fundadores de ese movimiento.

Se le conoce como uno de los “padres del impresionismo”. Pintó la vida rural francesa, sobre todo los paisajes y las escenas en los que aparecían campesinos trabajando, pero también escenas urbanas en Montmartre. En París tuvo como discípulos a Paul Cézanne, Paul Gauguin, Jean Peské y Henri-Martin Lamotte.

Pissarro fue asimismo un teórico de la anarquía, y frecuentó con asiduidad a los pintores de la Nueva Atenas que pertenecían a ese movimiento. Compartió esa posición con Gauguin, con quien luego tuvo relaciones tensas

 

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John William Waterhouse

John William Waterhouse (Roma, 6 de abril de 1849Londres, 10 de febrero de 1917) fue un pintor británico. Hijo de artistas, sus comienzos como pintor estuvieron influidos por el neoclasicismo victoriano. En la fase siguiente, se convierte en un pintor prerrafaelita. Más tarde estuvo atraído por el plenairismo de los impresionistas franceses. Si al principio de su carrera se dedicó a temas de la antigüedad clásica, más adelante abordó los literarios, siempre con un estilo suave y misterioso, imbuido de romanticismo, que permiten encuadrarlo dentro del simbolismo. Pintor famoso en vida, su fama decayó durante el siglo XX. Sin embargo, a fines de esta centuria se produjo una revaloralización de sus aportes a la historia de la pintura.

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Evolución artística

El estilo pictórico de Waterhouse se mantuvo prácticamente inalterable en toda su vida, pero en cualquier caso, la temática de sus obras va cambiando según la etapa que atravesaba.

En una primera etapa podemos distinguir obras de temática clásica, correspondiente a los viajes de Waterhouse por Italia. A partir de 1880 inicia una nueva época basada en temas literarios, donde se ve una clara influencia de la mitología y literatura griegas. A partir de 1900, influenciado por el Impresionismo, se muestra más tranquilo y utiliza colores más claros y brillantes.

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La urraca, del pintor impresionista francés Claude Monet

La urraca (en francés: La Pie) es un óleo sobre lienzo del pintor impresionista francés Claude Monet, creado durante el invierno de 1868-1869 cerca de la comuna de Étretat en Normandía. El patrón de Monet, Louis Joachim Gaudibert, colaboró para arreglar una casa en Étretat para Camille Doncieux —la novia de Monet— y su hijo recién nacido, lo que permitió a Monet pintar con relativa comodidad, rodeado de su familia.

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Entre 1867 y 1893, Monet y sus colegas impresionistas Alfred Sisley y Camille Pissarro pintaron cientos de paisajes que ilustran el efecto natural de la nieve (effet de neige). Pinturas de invierno similares de menor cantidad fueron producidas por Pierre-Auguste Renoir, Gustave Caillebotte y Paul Gauguin. Los historiadores de arte creen que una serie de inviernos severos en Francia contribuyó a un aumento en el número de paisajes invernales producidos por los impresionistas.

La urraca es una de los casi 140 paisajes nevados producidos por Monet. Su primer paisaje nevado, Un carro en el camino nevado en Honfleur, fue pintado en algún momento de 1865 o 1867, seguido de una notable serie de paisajes nevados en el mismo año, comenzando por el Camino por la granja de Saint-Siméon en invierno. La urraca fue terminada en 1869 y es la pintura invernal más grande de Monet. Fue seguido por El cabo rojo (1869-1871), tal pintura solo se conoce por Camille Doncieux

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Las grandes bañistas (Cézanne, Filadelfia)

Los bañistas (francés: Les Grandes baigneuse) es una pintura al óleo por el artista francés Paul Cézanne expuso por primera vez en 1906. La pintura es la más grande de una serie de pinturas “Bañista” de Cézanne; los otros están en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de Nueva York, National Gallery, Londres, la Fundación Barnes, Filadelfia, y el Instituto de Arte de Chicago.   referido ocasionalmente como las grandes bañistas o bañistas grandes para distinguirla de las obras más pequeñas, la pintura es considerada una de las obras maestras del arte moderno,  y, a menudo se considera el mejor trabajo de Cézanne.

 

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Arts & Culture

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Cézanne trabajó en la pintura durante siete años, y se quedó sin terminar en el momento de su muerte en 1906. La pintura fue comprada en 1937 por $ 110.000 con fondos de un fondo fiduciario para el Museo de Arte de Filadelfia por su principal benefactor José E. Widener. Que era propiedad de Leo Stein.

 

Con cada versión de los bañistas, Cézanne se alejó de la presentación tradicional de pinturas, crear intencionalmente obras que no atraen al espectador novato.  Lo hizo con el fin de evitar las modas pasajeras y dar una calidad atemporal de su obra, y al hacerlo allanado el camino para futuros artistas no tener en cuenta las tendencias actuales y los pedazos de pintura que atraen por igual a todas las generaciones.  Las hembras desnudos abstractos presentes en bañistas grandes dan la tensión pintura y la densidad.  Es excepcional entre su trabajo en las dimensiones simétricas, con la adaptación de las formas desnudas al patrón triangular de los árboles y el río. Utilizando la misma técnica que el empleado en la pintura de paisajes y naturalezas muertas, bañistas grandes es una reminiscencia de la obra de Tiziano y Rubens Peter Paul.  Las comparaciones también se hacen a menudo con el otro grupo famoso de las mujeres desnudas de la misma época, de Picasso Las señoritas de Avignon.

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La bacanal de los andrios, Tiziano

La bacanal de los andrios (en italiano Il Baccanale degli Andrii) es un cuadro del pintor italiano Tiziano. Está realizado en óleo sobre lienzo, y fue pintado hacia 15181519, encontrándose actualmente en el Museo del Prado, en Madrid, España.

 

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Historia

Esta obra fue un encargo de Alfonso d’Este, duque de Ferrara, para la decoración del Camerino de alabastro, una estancia del castillo ducal. Formaba conjunto con otras dos pinturas del mismo artista, La ofrenda a Venus (Museo del Prado) y Baco y Ariadna (National Gallery de Londres). Este conjunto decorativo incluía obras de otros autores, como El festín de los dioses de Giovanni Bellini (National Gallery de Washington), que Tiziano hubo de terminar por defunción de éste, así como alguna otra que no ha subsistido. El duque encargó obras a Fra Bartolommeo y a Rafael Sanzio, pero salvo algunos bocetos, no se llegaron a realizar.

A finales del siglo XVI, Ferrara pasó a ser dominio de los Estados Pontificios, por lo que la familia Este tuvo que mudarse a Módena. Se cuenta que durante el traslado de los duques, un allegado del Papa se apropió de diversas pinturas, entre ellas ésta y La Ofrenda. Ya en el siglo siguiente, en 1637, ambas obras de Tiziano fueron entregadas a Felipe IV de España como pago por el Estado de Piombino. El envío de ambas desde el puerto de Nápoles causó consternación entre los pintores italianos, como Domenichino, quien declaró que había despedido el barco que las llevaba «con lágrimas en los ojos»: «si ahora sé pintar cualquier figura, es gracias a ellas».

Copia de La Bacanal pintada por Rubens (Nationalmuseum de Estocolmo).

Ambos cuadros y el Baco y Ariadna de Londres fueron reproducidos en grabado por Giovanni Andrea Podestà y fueron seguidos como modelo creativo por múltiples artistas, no sólo Domenichino sino también Nicolas Poussin, Francesco Albani, Guido Reni y Rubens. Este último copió en Roma La bacanal y La Ofrenda, copias que conservó en su colección personal y que fueron adquiridas por Felipe IV en la almoneda realizada tras su muerte. Actualmente son propiedad del Nationalmuseum de Estocolmo.

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El quitasol, Francisco de Goya

El quitasol (1777) es un cuadro de Francisco de Goya conservado en el Museo del Prado y que forma parte de la serie de cartones para la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara; en concreto, para la serie destinada a la decoración del comedor del infante Carlos, entonces Príncipe de Asturias, en el Palacio Real de El Pardo.

El cuadro fue ejecutado con toda probabilidad entre el 3 de marzo y el 12 de agosto de 1777, a juzgar por la datación de la entrega de la obra terminada a la Manufactura de Tapices. En el verano de 1777, el pintor hizo entrega de una serie que se destinaba a decorar el comedor del Príncipe de Asturias. Estos cartones fueron titulados así: El quitasol, El paseo por Andalucía (o La maja y los embozados), El bebedor y La riña en la venta nueva. En el documento de cuenta Goya tasaba El quitasol en quinientos reales de vellón. Goya recibió por esta serie completa de cartones 18.000 reales.

 

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Francisco de Goya

Hacia la mitad del siglo XIX el óleo fue trasladado al Palacio Real de El Pardo, donde se almacenó en el sótano del oficio de tapicería. Por orden real de 18 de enero y 9 de febrero de 1870 el cuadro ingresa como parte de los fondos del Museo del Prado y aparece en su catálogo por vez primera en 1876.

 

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La Gioconda

La Gioconda (La Joconde en francés), también conocida como La Mona Lisa, es una obra pictórica del pintor renacentista italiano Leonardo da Vinci. Fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo del Louvre de París.

Su nombre, La Gioconda (la alegre, en castellano), deriva de la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo: la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que realmente se llamaba Lisa Gherardini, de donde viene su otro nombre: Mona (señora, del italiano antiguo) Lisa.

Es un óleo sobre tabla de álamo de 77 × 53 cm, pintado entre 1503 y 1519, y retocado varias veces por el autor. Se considera el ejemplo más logrado de sfumato, técnica muy característica de Leonardo, si bien actualmente su colorido original es menos perceptible por el oscurecimiento de los barnices. El cuadro está protegido por múltiples sistemas de seguridad y ambientado a temperatura estable para su preservación óptima. Es revisado constantemente para verificar y prevenir su deterioro.

 

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Leonardo da Vinci

Por medio de estudios históricos se ha determinado que la modelo podría ser una vecina de Leonardo, que podrían conocerse sus descendientes y que la modelo podría haber estado embarazada. Pese a todas las suposiciones, las respuestas en firme a los varios interrogantes en torno a la obra de arte resultan francamente insuficientes, lo cual genera más curiosidad entre los admiradores del cuadro.

La fama de esta pintura no se basa únicamente en la técnica empleada o en su belleza, sino también en los misterios que la rodean. Además, el robo que sufrió en 1911, las reproducciones realizadas, las múltiples obras de arte que se han inspirado en el cuadro y las parodias existentes contribuyen a convertir a La Gioconda en el cuadro más famoso del mundo, visitado por millones de personas anualmente

 

Autor

Autorretrato de Leonardo da Vinci.

Leonardo da Vinci nació en el caserío de Anchiano del municipio de Vinci, en Italia. Fue fruto de la relación ilegítima del notario ser Piero y de su sirvienta, Catarina Vacca. A los 14 años entró en el prestigioso taller del pintor florentino Andrea Verrocchio, donde se formó como artista junto a Sandro Botticelli y Perugino. Desarrolló el estudio de las matemáticas, la geometría, la arquitectura, la perspectiva y todas las ciencias de la observación del medio natural, las cuales se consideraban indispensables en la época. Como educación complementaria, también estudió arquitectura e ingeniería. Leonardo fue un humanista renacentista, destacado en múltiples disciplinas. Sirvió a personas tan distintas e influyentes como a Lorenzo de Médici, al duque de Sforza, a los soberanos de Mantua y al rey Francisco I de Francia.

Debido a la minuciosidad de su técnica y también a sus muchas otras ocupaciones como inventor y diseñador, la producción pictórica de Leonardo es extremadamente escasa: los expertos reducen las obras de autoría relativamente segura a apenas una veintena, y de ellas muy pocas cuentan con pruebas documentales concluyentes. Entre sus pinturas más destacadas están La Virgen de las Rocas, La dama del armiño, el mural de La última cena y, la más famosa de todas: La Gioconda

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El almuerzo de los remeros, Pierre-Auguste Renoir

Almuerzo de remeros (1881, en francés: Le déjeuner des canotiers) es un cuadro del pintor impresionista francés Pierre-Auguste Renoir, que se conserva en la Colección Phillips, en Washington D. C.

El cuadro muestra un grupo de amigos de Renoir descansando en una terraza del restaurante Maison Fournaise sobre el río Sena en Chatou, Francia. La escena muestra un clima de alegría popular que se asemeja a una obra anterior suya, Baile en el Moulin de la Galette (1876). Por otra parte, Renoir ya había retratado tanto el local como el tema del remo en otra obra, Déjeuner chez Fournaise (1875).

En esta obra, Renoir representa a sus amigos y clientes habituales del establecimiento, como el pintor y mecenas, Gustave Caillebotte, sentado en primer plano a la derecha, hablando con la atriz Angèle Legault y el periodista Adrien Maggiolo. También en el primer plano, a la izquierda, se ve a la futura esposa de Renoir, Aline Charigot, iluminada por un rayo de sol jugando con un perrito. Detrás, de pie y en camiseta blanca, el hijo de los Fournaise, el encargado de los barcos de remo, contempla la reunión. Acomodada en la barandilla está su hermana Alphonsine escuchando al barón Barbier, situado de espaldas al espectador. La muchacha en el centro, ligeramente a la derecha, bebiendo, es Ellen Andrée, una actriz que fue modelo también para otros impresionistas como Degas, Édouard Manet, y Henri Gervex. En la parte posterior aparecen, un hombre con sombrero de copa y los amigos de Renoir, Lestringuez y Lhote, que hablan con la actriz Jeanne Samary.

 

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La composición se ordena siguiendo dos diagonales, la primera agrupa a los hombres en camiseta (remeros), la segunda va desde el faldón izquierdo del mantel hasta el lado derecho del fondo, de esta forma se crea profundidad. En la intersección destaca la mesa con el mantel blanco y su naturaleza muerta o bodegón donde hay un barril, botellas, copas y una cesta de fruta.

En este cuadro Renoir capturó una gran cantidad de luz. Como se puede apreciar, la mayor cantidad de luz viene de la gran abertura en el balcón, detrás del hombre en camiseta y sombrero. Las camisetas de ambos hombres en el fondo y el mantel de mesa actúan en conjunto para reflejar esa luz y enviarla a través de toda la composición. A diferencia de otras obras impresionistas, en esta se puede apreciar cierta nitidez en las formas.

La obra evoca ciertos elementos adaptados al mundo profano de la obra Las bodas de Caná de Veronese, una de las obra preferidas de Renoir.

El cuadro tuvo un papel protagónico en la película El fabuloso destino de Amélie Poulain (2001), de Jean-Pierre Jeunet.

Fue expuesto en la séptima exposición impresionista, en 1882. El marchante Durand-Ruel compró la obra y la dio a conocer por el mundo. La presentó en Londres, Nueva York y Boston, entre otras ciudades. En 1923 compró la obra el coleccionista Duncan Phillips por 125 000 dólares

https://es.wikipedia.org/wiki/El_almuerzo_de_los_remeros

Leopoldo Lugones

Poeta, Ensayista, Periodista y Político Argentino.

LA BLANCA SOLEDAD

Bajo la calma del sueño,
calma lunar de luminosa seda,
la noche
como si fuera
el blanco cuerpo del silencio,
dulcemente en la inmensidad se acuesta.
Y desata
su cabellera,
en prodigioso follaje de alamedas.

Nada vive sino el ojo
del reloj en la torre tétrica,
profundizando inútilmente el infinito
como un agujero abierto en la arena.
El infinito.
Rodado por las ruedas
de los relojes,
como un carro que nunca llega.

La luna cava un blanco abismo
de quietud, en cuya cuenca
las cosas son cadáveres
y las sombras viven como ideas.
Y uno se pasma de lo próxima
que está la muerte en la blancura aquella.
De lo bello que es el mundo
poseído por la antigüedad de la luna llena.
Y el ansia tristísima de ser amado,
en el corazón doloroso tiembla.

Hay una ciudad en el aire,
una ciudad casi invisible suspensa,
cuyos vagos perfiles
sobre la clara noche transparentan,
como las rayas de agua en un pliego,
su cristalización poliédrica.
Una ciudad tan lejana,
que angustia con su absurda presencia.

¿Es una ciudad o un buque
en el que fuésemos abandonando la tierra,
callados y felices,
y con tal pureza,
que sólo nuestras almas
en la blancura plenilunar vivieran?…

Y de pronto cruza un vago
estremecimiento por la luz serena.
Las líneas se desvanecen,
la inmensidad cámbiase en blanca piedra
y sólo permanece en la noche aciaga
la certidumbre de tu ausencia.